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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 07 julio, 2015


Lo único gigante del juego entre el Deportivo Saprissa y Boca Juniors, en disputa de la Copa de Gigantes, fue su mercadeo, aparte, desde luego, el gigantesco yerro de Donny Grant.

Promocionar como gigante un partido entre la reserva del Boca y un combinado de la banca del Saprissa con otros jugadores juveniles y lograr ese llenazo en la Joya de La Sabana, bautizada como “mamarracho” por el inolvidable don Beto Cañas, merece todos los aplausos.
Con las credenciales de la mayoría de los actores que bregaron durante los 90 minutos, era difícil que se presentará a los ojos de la multitud un partido agradable al espectáculo.
Todo lo contrario, lo que imperó fue el roce, el choque, la falta artera, en un juego amistoso que se disipó en la mitad del campo sin mayores apremios en las dos porterías.
Ariel Rodríguez le metió un par de sustos al portero Agustín Orión y Donny Grant se limitó a “jalarse” su histórica torta y desviar un par de remates bien dirigidos y que iban a red de Sebastián Palacios y Nicolás Colazo, unido al gol muerto que dejó ir Jonathan Calleri.
Claro: Boca es Boca hasta sin Diego Maradona, de ahí que a pesar del anuncio de que no vendrían con el equipo figuras estelares como Fernando Gago, Daniel Osvaldo, José Fuenzalida, Nicolás Lodeiro, Guillermo Burdisso, Juan Manuel “Burrito” Martínez y Emanuel Trípodi, o sea, más de medio equipo que presentó Boca en el campeonato, el Estadio Nacional lució repleto. Los promotores del juego se saltaron este “pequeño detalle” de que los xeneixes presentarían su reserva, reforzada con valores de alto nivel como el propio Orión, Cata Díaz, Colazo, Palacios, Meli y Calleri, entre otros.
Y Saprissa se presentó sin Carvajal, Machado, Guzmán, Diana, Deiver Vega cinco titulares del Invierno anterior; no empezó Jordan Smith, ni Hansell Arauz, pero Jeaustin Campos le dio oportunidad a tres juveniles que no llegan a los 19 años cada uno: Flores, Calderón y Medina, de manera que era un Saprissa remendado contra un Boca limitado, mutilado y a pesar de todo, el estadio estuvo a reventar.
Reiteramos el aplauso a la organización.
Por cierto: la sugerencia de esta Nota para que le dedicaran el partido a don Carlos Alvarado, héroe de un Boca-Alajuelense en 1951, no tuvo ni acuse de recibo.
¡Nadie me tiene de sapo!