Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Jueves 25 Junio, 2015

Los juegos entre las selecciones de Costa Rica y México le trepan la adrenalina a las fanaticadas de los dos países en algunas ocasiones, como la presente, gracias a una publicidad gratuita que le hacen los medios de comunicación a enfrentamientos que, como el del próximo sábado en Orlando, no tiene para ninguna de las dos selecciones la menor relevancia.
¡Bueno, eso de publicidad gratuita está por verse, sobre todo en televisión y radio! Hay medios que le suben la importancia al amistoso por mero asunto de billete.


Desde hace mucho rato he considerado que estos juegos amistosos entre selecciones nacionales, como parámetro no sirven para nada, porque son partidos que a lo sumo duran 60 minutos. En la última media hora del encuentro, los dos directores técnicos acostumbran hacer seis variantes en la alineación cada uno, de manera que convierten el famoso amistoso en simple y vulgar mejenga.
Ninguna alineación en el mundo que sufra seis cambios, puede sostener una planificación previa del partido, de manera que la estrategia, si es que la hubo se rompe y normalmente, los jugadores que entran de cambio, que no son los estelares del entrenador, se aprovechan de los pocos minutos que le ofrece el técnico, para tratar de convencer a su profesor de que es buen futbolista y se dispone a ganar solito el partido, lo que aumenta el calificativo de mejenga el cierre de la confrontación.
Este Costa Rica-México del sábado podría tener alguna consecuencia mental y futbolística para la Copa Oro que se avecina únicamente si alguna de las selecciones golea a la otra o la derrota contundentemente.
Ni Paulo Wanchope ni Miguel Herrera le van a devolver la confianza a sus críticos con un triunfo pírrico y menos con un empate en Orlando.
Pero si Costa Rica golea a México o al revés, si el “Piojo” logra que sus discípulos le metan tres o cuatro goles a los ticos, entonces sí: en caso de un enfrentamiento entre estas selecciones en una fase avanzada de la Copa Oro, un marcador contundente en Miami, puede pesar y servir de antecedente para darle credencial de favorito al vencedor.
La prensa deportiva cumple con su trabajo e infla un juego que no lo amerita; crece un morbo propio de la vieja rivalidad futbolera de las dos selecciones, pero ya habrá tiempo para analizar que si no hay goleada, este fogueo de cara a la Copa Oro no servirá casi de nada.


[email protected]