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Martes, 11 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 23 junio, 2015


¿Usted sabe lo que es ir a jugar fútbol a la India o a Irán, para que le amarren el perro?

Es que si a los jugadores del Cartaginés los tuvieron con los salarios atrasados toda la temporada y los del Santos pasaron similares problemas al inicio de la campaña, pues no dejan de ser problemas domésticos más fáciles de resolver.
Pero a Michael Umaña le tienen un San Bernardo amarrado en el lejano Irán, a Cristian Lagos le amarraron un dóberman en la India, Carlos Castro estuvo congelado en las estepas de la Unión Soviética.
Hoy Umaña quiere devolverse; hoy Christopher Meneses desea regresar, hoy David Ramírez está de vuelta; hoy Michael Barquero se trasladó de Noruega a China; José Miguel Cubero está en el limbo; Cristian Gamboa metido en el congelador.
Marco Ureña no juega; Junior Díaz no juega; Diego Calvo se regresó; el Zorro Hernández va y viene; Cristian Bolaños está desterrado y tuvo que decirle “chau” a la Selección Nacional, después de ser titular en Brasil.
¿Qué sucede con nuestros legionarios?
¿Quienes los representan?
¿Por qué unos tienen que hacer decenas de exámenes y pruebas para demostrar que sirven y en cambio Óscar Duarte se marchó a Bélgica y media hora después, sin un solo entrenamiento, era defensa titular del Brujas?
Keylor Navas cambió la estelaridad por mucho billete; hoy cuenta los dólares, hace donaciones, ayuda al prójimo pero no juega.
Bryan Ruiz suma dos o tres temporadas viviendo un infierno en equipos que no están acordes con su rol de capitán de la selección revelación del último Mundial.
Pocos se salvan del naufragio: Esteban Alvarado, Óscar Duarte, Pipo González, Roy Miller, Celso Borges, Yeltsin Tejeda, Joel Campbell, Álvaro Saborío y unos pocos más. Desde luego que en esta lista debe entrar Bryan Oviedo, separado del protagonismo por una cadena de lamentables lesiones.
Los chicos desean jugar en el extranjero, los atrae el fútbol europeo; la MLS es un mercado interesante; en América del Sur, semillero de talentos, los centroamericanos no somos noticia. Los jóvenes tienen todo el derecho a ilusionarse, pero antes de estampar “la chayotera”, que sus padres y patronos, los dirigentes de clubes, pongan más atención sobre los destinos de sus jóvenes futbolistas, porque estas historias tan deplorables de las mejores caras del balompié costarricense, no deberían de repetirse.

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