Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 15 Junio, 2015

Montreal. El Metro casi que se mete al vestuario.

En mi caso lo tomo en la estación Saint Laurent, cercana al hotel y hay que bajar en la estación Pie-Ix donde un largo y amplio pasillo te lleva hasta las boleterías y en mi caso, los salones de prensa.
En otras palabras, si querés admirar desde afuera el Olímpico de Montreal, te tenés que salir del estadio porque el Metro te dejó adentro.


Centenares de voluntarios de FIFA inundan los pasillos; unos muy serviciales, otros que no sirven para nada; pocos hablan español.
La credencial solo ayuda para ingresar a ciertos espacios reservados, pero no te sirve para nada más. Para ver el juego tenés que ir por una entrada que está reservada a tu nombre y para ir a vestuarios o conferencia de prensa se deben llenar otros requisitos.
El sábado intenté ir a la conferencia para felicitar públicamente a Amelia Valverde por su exitoso trabajo con la Selección, pero no me dejaron ingresar. Me faltaba un carné.
Mucha burocracia y demasiado papeleo de doña FIFA, pero ni modo; así se mueve el mundo actual. En los dos partidos de Costa Rica me tocó en el tercer nivel, asientos 315 y 325 respectivamente. No sé dónde se meten los periodistas pero el juego contra España lo vi solo y frente a Corea me tocó al lado una colega coreana, flaquita, menuda, con gafas, pero gritona que daba gusto.
Cada ataque de Corea pegaba unos gritos espeluznantes y ni qué decir con los dos goles. Con solo decirles que me pasé de lugar, pero la chinita me picó y al rato estaba yo pegando alaridos con los goles de Costa Rica, más solo y aislado que Jorge Luis Pinto en Brasil.
Cuando Karla Villalobos empató el partido en el cierre y vi a decenas de ticos con la bandera nacional festejando en los pisos inferiores del Olímpico, fue muy fácil deducir la locura que vivieron los compatriotas en el Mundial brasileño con la gesta y los goles de la Selección Nacional.
Si algo me ha impresionado de la Selección Nacional, aparte de la entrega y buen fútbol de las muchachas, ha sido la correcta lectura en los dos juegos de la técnica Amelia Valverde y resaltar con letras de molde, la labor del preparador físico José Alberto Sánchez, porque las ticas se han fajado y entregado en los dos partidos sin descanso, sin tregua, sin reposo y eso solo se logra con piernas frescas, bien trabajadas y resistentes. Igual felicitar a todo el cuerpo técnico y médico del equipo.

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