Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 27 Mayo, 2015

Me quedó la impresión de que al Alajuelense le hizo falta un “diez” en los dos partidos de la final con Herediano. En el juego de ida en el Morera Soto, el planteamiento de Odir Jacques cortó el flujo de balón hacia los atacantes Jonathan McDonald y José Guillermo Ortiz, que quedaron aislados y ayunos de pelota, a tal punto que este último anotó al minuto dos y pare de contar.

En el juego de vuelta se repetía la historia hasta que el gol de Jonathan Hansen que le daba el título al Team, despertó de su letargo al hasta entonces apagado, Johan Venegas que empezó a moverse y la Liga tuvo sus oportunidades en ataque, que fue donde llegaron sus dos anotaciones.
Sentí que el Alajuelense urgía en el terreno de juego de un futbolista de características similares a las de Elías Aguilar en la acera de enfrente. O sea, un 10 y ese no era otro que Álvaro Sánchez. Sin embargo, el creativo de la Liga fue relegado al olvido y ahora incluso se anunció su separación del club.
Cosa curiosa, con Sánchez se repite un poco la historia que vivió en la Liga Camilo Aguirre. Los dos fueron peleados a muerte en diferentes instancias, legales y administrativas por la dirigencia rojinegra y luego, nada de nada. Álvaro no pudo consolidarse en la titularidad aunque sí aportó a la causa de algunos títulos y lo de Camilo fue efímero.
Respeto profundamente las decisiones técnicas de Óscar Ramírez; gracias a ellas el León dominó la selva del campeonato nacional en cinco oportunidades. Pero, como simple aficionado ignorante total de las normas técnicas que pueden regir dentro del club manudo, cuesta apoyar decisiones que como en los casos de Sánchez y Aguirre, de largo lucen injustas, como es injusto afirmar que Leonel Peralta e Ivanilton de Almeyda se marchan porque no mostraron la categoría que debe aportar un extranjero. ¿Cómo hacerlo si al brasileño no le dieron continuidad y a Peralta lo sentaron cuando mejor jugaba?
Incluso Leonel, en su último partido de rojinegro, le metió un golazo a Carmelita.
Me parece que la forma de planificar los partidos de parte del Machillo y su manera tan particular de analizar el fútbol, propició que varios de sus discípulos fueran víctimas del sistema, la última, Álvaro Sánchez, “ninguneado” por su técnico en la etapa crucial del campeonato.

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