Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 17 Marzo, 2015

El América de México no juega en la liga de Indonesia, de manera que es un equipo de sobra conocido en zona de Concacaf, pero sin duda que para los costarricenses, su corta y reciente serie con el Saprissa nos puso más cerca del poderío y las debilidades de su formación propias de cualquier equipo del planeta.
El Saprissa tuvo para meterle de tres a cuatro goles sin mayores complicaciones en Tibás, pero delanteros como Daniel Colindres y Ariel Rodríguez que anidan goles de hermosa factura a cada rato, ese día los dejaron volar.
La corta serie con Saprissa y el paso en el campeonato mexicano, donde las Águilas últimamente han lucido altamente irregulares, demuestran que pese al alto costo de la nómina, el América es equipo vulnerable y que esta noche el Herediano puede pegarle un golpe de autoridad.
Hay un detalle aritmético que retrata muy bien a este América de Gustavo Matosas: la excelencia de su retaguardia y la poca eficiencia de su delantera.
En diez partidos de la liga mexicana, el América solo ha recibido seis goles y es el equipo menos vencido del torneo. Pero la metralla de las Águilas se ha estacionado en 13 dianas, ocho goles menos que el líder, los Cholos de Tijuana que suma 21.
Con el par de videos de los juegos frente al Saprissa y este dato estadístico que pesa, se supone que Mauricio Wright debe tener una estrategia bien armada, trabajada y montada para atacar los puntos débiles de los amarillos y protegerse de sus fortalezas.
Los números dictan que América es fuerte atrás y débil adelante, de manera que no hay otra que atacarlo para romper esa barrera tan segura que comanda ese porterazo que se llama Moisés Muñoz. Nada gana el Team atrincherándose para aprovechar lo flojo del ataque de las Águilas y procurar que no le hagan anotaciones.
Para liquidar al América hay que quebrarlo en su fortaleza; que los dos Aguilar, Pablo y Paúl, que Paolo Goltz y Samudio sientan el ácido de Lagos, Yendrick Ruiz y Aguilar.
Toca a Granados, Gómez, Ramírez, Scott y Nelson, bloquear el talento de Sambueza, Mares y Quintero en la cintura, este último cuestionado por su bajo rendimiento.
Ya Wrigth conoce el jueguito táctico de Matosas cuando es visita, que arranca con Díaz, Ventura y González en ataque, para luego dar paso a Oribe Peralta, Martínez y Vázquez en procura de darle vuelta a la tortilla. En Tibás lo logró; en el Rosabal Cordero no hay que permitirlo.

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