Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Sábado 7 Marzo, 2015

Costa Rica metió dos equipos en semifinales: Herediano y Liga Deportiva Alajuelense.
Quedó fuera el bicampeón nacional, Deportivo Saprissa, al que le tocó bailar con el más feo de la competencia y en el papel favorito para llevarse la corona: el América de México. Los morados tendrán oportunidad de desquite en la siguiente edición a la que ya están clasificados.
Podría darse el caso de que las Águilas del América despachen a los tres equipos costarricenses: ya eliminaron al Saprissa; les toca Herediano en semifinales y si sobreviven, eventualmente la Liga en la final. ¡Quién se aguanta a las urracas parlanchinas de los programas televisivos mexicanos si se produce este acontecimiento!
Tendrán material para todo el año y el siguiente.
Un minuto después de que el América derrotó al Saprissa 3-0 en Tibás, ya se llenaban la boca expresando que a nivel de clubes son los amos del área. De selecciones nacionales no dicen ni jota.
Retornando a lo que interesa, el Team hizo la faena en el Rosabal Cordero con un ambiente de Concachampions espectacular. Sin duda que la acción que le escribió a la partitura un guión diferente fue el lanzamiento de penal que el olimpista Lozano envió a las nubes apenas a los 21 minutos de juego. Cuando el técnico de los albos Héctor Vargas agarró a patadas los asientos de la banca tras el fallo de su jugador, vomitaba el sentimiento negativo que le significó el perder la ocasión de abrir el marcador y darle al juego un libreto distinto.
Con el 1-0 el Olimpia clasificaba y si bien es cierto le restaban al juego 70 minutos, la historia se podía escribir distinto pues el Herediano se hubiera llenado de presión, obligado mínimo a empatar para igualar el global de la serie.
En todo caso el errar el penal no fue responsabilidad de los florenses, que siguieron en lo suyo dispuestos a abrir los números, honor que volvió a recaer en ese tractor de mil pulmones que se llama Óscar Esteban Granados, un ícono del Cartaginés, ahora uniformado de rojo y amarillo, a quien solo un dirigente de billetera pequeña pudo dejar ir del equipo de su provincia.
Si hace pocos días frente a Uruguay de Coronado, Granados se inventó un gol para abrir la cuenta tras un cerrado 0-0, frente al Olimpia repitió la tarea, metió un golazo y luego le puso a Cristian Lagos el 2-0, como también lo hizo curiosamente ante los lecheros.
El binomio Granados-Lagos rinde frutos porque el tractor del mediocampo rompe barreras y pega con los cordeles, pero también asiste a un matador del área que retornó a la acción goleadora con un ritmo impresionante: mínimo, gol por partido.
Ahora Herediano va por el América, un huracán dispuesto a tumbar las águilas al suelo.

gpandolfo@larepublica.net