Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 18 Febrero, 2015

Estratégicamente Mauricio Wright le presentó buen partido al Saprissa, porque planificó limitarlo desde su propia zona defensiva.
La misión táctica que el técnico le encargó tanto a Verny Scott como a Edder Nelson rindió dividendos tanto en ataque como en retaguardia, si recordamos que fue Nelson quien con pie cambiado, le hizo el centro a Cristian Lagos para que el espigado ariete anotara el que sería a la postre, único gol del partido.


La forma agresiva repleta de temple como Edder despoja del balón a Jordan Smith, arrebatándoselo de sus botines y luego servírselo a Lagos para gol, retrata un trabajo que se ordenó en el vestuario porque vimos luego cómo Nelson pedía y quería el balón, para disputárselo a su fornido enemigo de zona.
En la otra franja el duelo no fue de potencia física, sino de pique y velocidad; Verny Scott dejó que Keyner Brown se las arreglara con Daniel Colindres y él se fue para arriba a toparse con Sebastián Diana, un veloz carrilero que hizo gala de clase y gol en el partido frente a Pérez Zeledón.
Fue evidente que Nelson y Scott  cumplieron funciones tácticas específicas no propias de defensores que se atrincheran a esperar el embate del rival, sino que ellos se dispararon a la zona defensiva del contrario a limitar, cortar y bloquear. Ahí, Wright le empezó a ganar el clásico a Jeaustin Campos.
El técnico morado por razones domésticas decidió hace rato romper una tripleta de ataque que le dio el bicampeonato: Vega, Ariel y Colindres no han vuelto a figurar en la formación estelar, ahora con nuevos rostros como Moya o Estrada. Esto facilita el trabajo de los defensores rivales que se apertrechan y juntan, como lo hicieron Hernández, Brown y Saravia y limitan las opciones de gol del contrario. Repasemos que durante el partido, solo Ariel tuvo clara ocasión de gol cuando rompió la marca personal de Hernández. Daniel Cambronero tuvo un juego más que tranquilo.
La otra zona que funcionó de maravilla en el Team fue el binomio de Alvarado y Granados (luego Gómez), grilletes, martillos y tornillos a los escarpines de Guzmán, Córdoba y Vega, bajados al zacate cada vez que pretendieron construir fútbol y que fue una de las quejas de Campos al final del cotejo. Otro acierto de Mauricio fue dejar volar en solitario a Esteban Ramírez quien con pulmones de acero, distrajo a la retaguardia morada imposibilitada de ubicarlo y atraparlo.
Todo sumó para la relevante y urgente victoria del Team.

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