Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 9 Diciembre, 2014

Llegó el domingo y se regresó el miércoles.
Al día siguiente jugaban Saprissa con Alajuelense.


Meto las manos al fuego si Valdeir “Badú” Vieira y Jorge Luis Pinto, no se hubieran quedado en el país, siendo candidatos a dirigir la Selección Nacional, a presenciar el juego más motivante de cualquier campeonato: su clásico.
Por mera curiosidad, por pasión al fútbol, por empezar a conocer mejor lo desconocido, por un interés que se supone lógico, de observar a 22 jugadores de los equipos más populares del país, sin duda, eventuales convocados al seleccionado que pretende dirigir junto al grueso de los legionarios, incluso, con un toque de distinción y diplomacia, Ricardo Gareca debió mostrar interés por analizar ese partido.
¿Qué prisa tenía de regresar a Buenos Aires?
¿No está acaso, desempleado?
Por cierto: ¿reúne don Ricardo las credenciales que publicitó la Comisión de Selecciones Nacionales, como parte de los requisitos para el sucesor de Pinto?
Me parece recordar que un punto de las exigencias, pedía que el nuevo técnico de Costa Rica, tuviera basta experiencia como entrenador de selecciones nacionales. ¿Cuáles ha dirigido el argentino?
Otro detalle curioso con el “pelilargo”, pero este corrió a cargo de algunos colegas, fue cuando escribieron que Ricardo Gareca se les había adelantado a otros candidatos a ser el técnico de la Tricolor, porque llegó de primero a Costa Rica.
Para varios periodistas deportivos, se escoge como técnico al que llega de primero en avión y no por cualidades, credenciales o méritos. ¡Bueno!
Lo cierto es que don Ricardo vino, vio y se fue como rayo fugaz y apenas tuvo tiempo de comer una buena pasta en el temático restaurante italiano del Proyecto Gol, “Primo Tempo”, donde la chef, doña Anna Formisano prepara unos platos de película —ya probé unos fetuccinis con camarones espectaculares invitado por don Cristian Williams—, y la verdad que nada le costaba a Gareca retrasar su regreso a Argentina por 48 horas, acercarse al estadio Ricardo Saprissa y empezar a olernos, sí, a olernos y mirar desde un palco la pasión y el sentimiento de los ticos por el fútbol.
La presencia de Gareca en el clásico hubiera despertado la atención de la prensa y la curiosidad de los aficionados, que sin duda lo hubieran aplaudido con respeto y cariño, detalles todos positivos al inicio de una nueva relación, si es que esta arranca. A don Ricardo, le faltó asesoría y tacto, a menos que esté pensando en otras rutas.

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