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Miércoles, 19 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 05 diciembre, 2014


Jafet Soto sorprendió al Cartaginés con un 5-3-2, repleto de variantes y Claudio Ciccia sucumbió con un 4-2-3-1 repleto de ausencias.
El técnico del Herediano le da la titularidad a un habitual reservista, Keyner Brown y forma con tres centrales. Este y los colmilludos Salazar y Montero. Les da los carriles a Myrie y Francisco Calvo, pero su gran acierto fue no sentar a Alexander Larín.
Soto lo adelantó al medio campo y sentó a Esteban Ramírez, enorme acierto si analizamos que el salvadoreño fue la mejor figura del Team. En su momento dijimos que Granados y Gabriel Gómez son intocables y no los tocaron, pero Soto sentó a Verny Scott y formó con dos delanteros: Mambo Núñez y Yendrick Ruiz.
Jugando de visita atacó con dos puntas, jugadores que en ocho minutos ya habían perforado las redes del sorprendido Alejandro Gómez.
En nuestra Nota del miércoles, al comentar un posible planteamiento táctico del Team, dijimos que si jugaba con línea de cuatro: Myrie, Montero, Salazar y Calvo; Larín no jugaría, porque en la cintura “iban” Granados, Gómez, Ramírez y Scott. Sin embargo, jugó Larín, jugó Brown y los que se quedaron en reserva fueron Scott y Ramírez, que poca falta hicieron.
Claudio Ciccia sorprendió pero en sentido negativo: sentó a Andrés Sanabria, Kevin Vega, Danny Fonseca y Randall Alvarado, cartagos de cepa y colocó línea de cuatro en defensa que fue un colador desde el arranque del juego: Carlos Johnson, Juan Diego Madrigal, Jamesson Scott y Sixto Betancourt entraron al “Fello” Meza descoordinados, desconcentrados y permitieron dos anotaciones tempranas que dictaron rápida sentencia. La forma fácil en que Ruiz remató el 1-0 de tiro de esquina no debería ser permitido en estas instancias y luego el Mambo entró como Pedro por su casa para el 2-0 sin marca alguna.
El binomio de contención no funcionó: José Eduardo Leiva y Néstor Monge. El primero fue central ante Limón y ahora pasó a sentar a Danny Fonseca y Randall Alvarado “un lujo” que no debió permitirse.
Carlos Hernández y Cristian Bolaños repitieron en la semifinal una dosis de aporte mínimo a pesar de su buena voluntad. Ninguno de los dos le dio al Cartaginés el peso y el rango que se suponía, aportarían trayectoria y nombre.
Desapareció Johan Condega en el juego en que más urgían su talento y aporte. Lo secaron los candados florenses y Andrés Lezcano fue un huérfano, gota de agua en el desierto de las imprecisiones.

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