Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 28 Noviembre, 2014

Hace un minuto metió River Plate el primer gol de la semifinal de la Copa Suramericana, que fue pura casualidad; la defensa de Boca perdió la posesión de la pelota en tres ocasiones seguidas, de un mal rebote un millonario abrió al sector izquierdo y ahí su compañero, remató a marco tan, pero tan mal, que le salió un centro que fue desviado a marco de forma perfecta por Leonardo Pisculichi, un gordito muy simpaticón.
Y que conste que voy con River.
Escribo este recuento porque venía con la intención de empezar mi Nota hablando de los caprichos del fútbol y cómo, por ejemplo, el portero del Cartaginés, Alejandro Gómez, le negó el gol al Saprissa en tres o cuatro oportunidades, sobre todo a remates de Deiver Vega y de pronto, el Saprissa anota de la forma más práctica y sencilla imaginable.
Saque de puerta largo de Danny Carvajal; Minor Escoe raspa de cabeza y mete la píldora a la espalda de los centrales brumosos. Estos pierden la posición con Ariel Rodríguez quien abomba los cordeles con un latigazo. Tres pases y gol.
Sencillo y práctico.
Pero en infinidad de ocasiones, se busca el gol por todos los sectores del campo y no hay forma de que entre.
Y, hablando de fútbol, lo que tenía que pasar… pasó.
Limón trasladó su juego final de temporada el domingo al Fello Meza y ahí sí que va a recibir buena tajada, mucho más de lo que recibió por jugar en el Rosabal Cordero con Herediano donde asistió poca gente, porque el Fello Meza se va a llenar.
Con este nuevo cambio de sede, desde luego que el cierre del Torneo de Invierno se convirtió en perfecta charlatanería, desmadre de irrespeto al juego limpio y perfecto retrato del fanatismo y poca seriedad de nuestra dirigencia. En esta ocasión quedaron en paños menores, por no decir que desnudos, los dirigentes del Cartaginés, quienes antes de vencer al Saprissa pidieron que no se cambiaran más las sedes, pero 24 horas después, vislumbrando el negociazo que significa jugar en casa con Limón con gradas repletas, mandaron a la basura principios y valores, le habrán ofrecido a Limón el oro y el moro, aunque lo nieguen como lo negaron los heredianos y que siga la fiesta.
En este circo, el gran perjudicado ha sido el Saprissa. El campeón nacional mira asombrado como el Team juega de local dos partidos en que debió ser visita y ahora Cartaginés se monta su partido en casa para terminar tercero.
¡Qué horror! ¡Qué vergüenza! ¡Qué masacre!

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