Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 18 Noviembre, 2014

Oscar Ramírez es el menos hablantín de los tres.
Jafet Soto hace rato mandó a decir que los equipos de la Concachampions y los de la parte alta del Invierno, tienen que temblar porque Herediano se metió en la pelea, está al acecho y nadie lo quiere de escolta, ni de rival.
“Nadie puede dormir tranquilo con mi equipo en la nuca”, dijo el pimentoso técnico herediano.
Y a Jeaustin Campos, lo mismo que a su presidente, los mareó el triunfo en el clásico. Olvidaron aquel viejo y sabio refrán de que para hablar y comer pescado, hay que tener cuidado.
Un minuto después de que Saprissa derrotó a la Liga, el técnico morado se dejó decir que “el equipo que nos quiera quitar el título va a tener que trabajar extras, dimos un golpe de autoridad y lanzamos un mensaje directo a todos, de que Saprissa va por el título del Invierno y por el liderato”.
Y Jeaustin lanzó un grito de guerra: ¡aquí estamos!
Juan Carlos Rojas casi que aseguraba la permanencia de Campos como técnico al hablar bellezas de su trabajo:
“Hace las cosas muy bien, los jugadores le están respondiendo, juegan el fútbol que a uno le gusta y obviamente que Jeaustin gana puntos para evaluarlo, pero eso lo está analizando una comisión técnica. Aún no puedo comentarlo”, agregó el jerarca, quien añadió que no le había sorprendido para nada la victoria en el clásico, por el volumen de fútbol que venía practicando el Saprissa.
“Cuando repasamos los videos de los partidos, vemos el volumen de juego de nuestro equipo y eso nos deja satisfechos”.
Mareadititita estaba la delegación del Saprissa en el Estadio Nacional; acababan de derrotar a la Liga y estaban seguros de que fueron superiores en Tibás, cuando salieron derrotados. Las dos cosas ciertas, pero el campeonato no se resume en el clásico. Hay otros diez equipos a los que igual hay que doblegar si se aspira a la corona y solo una semana después de tanta euforia, la dirigencia morada y su cuerpo técnico tuvieron que tragarse sus palabras. La UCR los paró en seco y provocó la ira de uno de los máximos dirigentes saprissistas, Román Fallas, quien lanzó rayos y centellas tras la debacle en Guadalupe, canalizando su malestar precisamente en lo peligroso que resultó lanzar las campanas al viento por el triunfo en el clásico.
Noten ustedes como Óscar Ramírez pocas veces se ve metido en estos menesteres, sin duda, una personalidad más comedida, equilibrada y prudente que la de ese par de volcanes que resultan ser Jafet y Jeaustin.

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