Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 11 Agosto, 2014

Nueva York. Fin de semana en el Yankee Stadium para presenciar la serie de tres juegos entre los Yanquis de Nueva York y los Indios de Cleveland.
La noche del viernes arranca la Tribu con un doble de Kipnis, lo empuja Santana y 1-0, pero en el cierre de la primera entrada, muy temprano como casi siempre, los Bombarderos agarran mal parado al lanzador novato de Cleveland, Trevor Bauer, quien se descontrola con más de 40 lanzamientos en solo el primer inning, da tres bases por bolas, le anotan de “caballito”, pegan hit Jeter, Ellsbury, Prado, más dos errores defensivos de los Indios, para la debacle 5-1 apenas calentando el asiento.


No es la primera vez que me sucede esta masacre “en vivo”; desde el 2010 los indígenas han sido pan comido para los Mulos que han convertido estas series ante Cleveland en verdaderos festivales de bateo.
Retornando al primer juego la noche de viernes, en el sexto inning y los locales con hombre en segunda y tercera, un out, el piloto de los Indios, Terry Francona ordenó dar base intencional a Ellsbury (tercer bate) y desafiar a Carlos Beltrán en procura de una doble matanza que liquidara el inning. Al dirigente de la Tribu le salió el tiro por la culata, porque Beltrán prendió una recta del lanzador John Axford y depositó la píldora en las gradas del jardín derecho, un Grand Slam que puso el juego 10-2 en favor de los Bombarderos.
Cuarta derrota en fila de los Indios y en contraparte, cuarta victoria en fila de los Yanquis. Hasta el viernes, los Mulos seguían peleando un puesto de comodín en los playoffs con Toronto, Kansas City y Seattle.
Por dicha en el juego del sábado, los Indios presentaron a su lanzador estrella, Cory Kluber, quien es el “pitcher” con mejor promedio en la Liga Americana después del Juego de Estrellas, y Kluber silenció la batería neoyorquina, los Indios pegaron un par de jonrones, el primero en su carrera del joven paracortos, José Ramírez y otro de Michael Brantley, suficientes para blanquear a los Bombarderos 3-0.
Hacía rato que no disfrutaba de un triunfo de los Indios en Nueva York; mis dos nietos mayores, Daniel y Franco que acompañan a su “nono” en este viaje, disfrutando ellos de sus 15 primaveras, a pesar de que me salieron “güeros” porque son saprissistas y yanquistas, tuvieron la gentileza de regalarme un par de besos por el triunfo de la Tribu. Ayer domingo se jugó el tercer partido de la serie y ya mis lectores conocen del resultado. Mañana estamos de vuelta en San José.

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