Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 18 Julio, 2014

Los papás aman a sus hijos por igual y sin distingos.
Pero no es lo mismo ser madre primeriza o la emoción con que el papá espera al primogénito, que al cuarto o quinto retoño. Así estamos los costarricenses con los posibles fichajes de nuestros mundialistas.
El tema de Keylor Navas y su posible vinculación con el Real Madrid nos tiene de cabeza.
Me hago esta pregunta.
¿Qué gana un tico que no sean el propio Keylor, su esposa e hijo, su entorno familiar más cercano, los equipos donde jugó y su agente, con el hecho de que Navas firme con el Real Madrid o cualquier otro club?
Me pongo de ejemplo de supuesto tipo amargado.
¿Qué gana Tano con que Keylor Navas fiche con el Real Madrid?
Absolutamente nada.
Por ahí entonces y aunque la comprenda, me parece exagerada tanta excitación.
Ahora los costarricenses queremos, deseamos y hasta exigimos que nuestros mundialistas deben jugar en los mejores equipos del planeta. Un cajero de supermercado me manifestó que estaba “agüevado” porque Celso Borges va a seguir jugando en Suecia. Él quiere ver al mediocampista tico en España, Inglaterra o Italia, pero no jugando con el Rayo Vallecano, West Ham o Palermo: ¡no!, lo quiere en el Barcelona, Manchester o Internazionale.
Por ahí, entre este océano de bolas, chismes y bateos que nos tenemos los periodistas, ubicando a nuestros astros en algunos clubes europeos o hasta suramericanos, muchos arrugan la cara cuando escuchan que Yeltsin Tejeda podría ir al Génova, Giancarlo González al Sunderland y Cristian Bolaños al Fluminense.
Por qué a esos equipillos… ¿están locos?
De manera que la locura del Mundial prosigue en Costa Rica después de su conclusión con el tema de los fichajes, una ebullición alegre, contagiante, emotiva y sin duda que el país está en vilo a la espera de que se cierre o confirme el fichaje de Navas con el Real Madrid u otro club de prestigio universal. Pero hay que entender que todo este alboroto es propio de un país futbolero que por primera vez —dado que Italia 90 no tuvo estas dimensiones “post parto”— , se ve envuelto en estas expectativas donde ningún tico va a ganar ni medio centavo con la firma de sus ídolos, excepto estos.
Cuando Costa Rica se convierta, ojalá, en una nación futbolera proveedora de futbolistas como Uruguay, Argentina o Brasil, ya verán que este alboroto con el caso de Navas, bajaría el volumen a decibeles comunes y silvestres. Por ahora hay que tratar de comprender la fanfarria.

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