Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 7 Julio, 2014

Yo no sé qué hubiera pasado en este país si Marco Ureña pega su remate en la red en lugar de la pierna de Cillessen; le restaban pocos minutos al partido en sus tiempos extras y Holanda se quedaba sin reloj para reacción.
¡Se imaginan a Costa Rica en semifinales!
En todo caso, terminado el juego ante los tulipanes con empate a cero, los ticos asimilamos con enorme madurez los sucesos en los lanzamientos desde el punto de penal, cero reproches para los que no los anotaron y a vivir la fiesta con la misma intensidad y patriotismo como si hubiésemos clasificado.
Otro juego de infarto, otra media hora extra dramática, agónica, expectante, pero por lo menos éramos once contra once y no diez contra once como con Grecia, pero tampoco Holanda es Grecia, un equipo muy superior y con tres endiablados delanteros capaces de romper murallas y barreras así se llamen Pipo o Keylor.
Tengo la impresión de que cuando el mamulón de Tim Krol le desvió el remate de penal a Bryan Ruiz, muchos dimos el Mundial por concluido; faltaban más remates pero teníamos los ticos derecho a un rato de paz y espero que se me entienda el mensaje. ¡No estamos acaso casi todos disfrutando una sabrosa tranquilidad después de ser eliminados!
Es que este equipo nos llevaba al borde del colapso.
Fue un tonel de emociones, muy fuertes, muy dramáticas que hicieron hervir la sangre y estallar los corazones de manera extenuante y continua. Cada nuevo partido se convirtió en un hervidero de sensaciones nunca sentidas para miles de compatriotas sumergidos en el maravilloso mundo del fútbol.
Todo era sensacional, excitante, pero agónico.
Como lo reseñó muy bien el goleador holandés, Robin Van Persie, el vivió y sintió el partido ante Costa Rica como jugarlo en una montaña rusa; un rato arriba, otro abajo; de nuevo arriba, de nuevo abajo. Un tiro en el poste, otro lo ataja Keylor, otro al poste, otro Keylor, se escapa Joel, vuela Keylor, se fuga Ureña; se esfuma la semifinal, salva Cillesen, salva Tejeda.
¡Demasiado emocionante!
Paren esto por favor, que me muero....
Yo no sé ustedes, pero cuando Bryan no pudo y Michael tampoco, sentí unos deseos de meterme en la cama y despertar en agosto.
Entonces, cómo resumir en una sola palabra esta participación tan maravillosa de Costa Rica en el Mundial Brasil 14.
¡Grandiosa!

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