Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 2 Julio, 2014

¡Crecimiento!
Palabra clave.
El fútbol costarricense queda obligado a crecer después de este regalo que nos hace la Selección Nacional en el Mundial.
Me gustaron mucho las palabras de Eduardo Li desde Brasil, cuando afirmó que el fútbol nacional en el sector en que el se mueve que es la dirigencia, tiene muchísimo que mejorar.
Los equipos de fútbol de la primera división, sobre todo los bien o mal llamados pequeños, están repletos de una sarta de “dirigencillos” de escaso nivel cultural, cero nivel intelectual, algunos representados por garrapatas y vividores que sin ninguna ética ni moral, porque no la conocen, brincan de club en club y se venden al mejor postor por un viaje pagado a Tegucigalpa.
Envidiosos, vagabundos porque no se les conoce oficio, fanáticos, entraban en las asambleas el avance del fútbol costarricense oponiéndose a decisiones innovadoras, valientes, eficientes, tendientes a que el fútbol nacional se desarrolle y crezca, en la mayoría de las ocasiones por rencores y revanchas personales.
La desgracia es que algunos de estos vividores del fútbol, que incluso lograron viajar a Brasil a pesar de lo negativo de sus comportamientos, son respaldados en los programas deportivos en la radio, por colegas que básicamente arrastran idéntico vicio de la revancha personal en contra de sectores de la dirigencia.
Aferrados y amparados a la hazaña de los muchachos de Pinto; respaldados por la inyección millonaria que ingresa a las arcas de la Federación y los equipos; motivados y estimulados por los resultados en esta Copa del Mundo, histórica e inolvidable, hay que ver qué se decide a lo interno de nuestro fútbol, para echar de la dirigencia a estos mercaderes del templo.
Es imposible crecer y desarrollarse cuando a los planes de avanzada se le colocan tantos obstáculos y piedras en el camino. Este grupo de “dirigencillos” de poca monta se instalan en las Asambleas de la Federación y sus órganos inferiores a oponerse a todo, a pararlo todo, a defender posiciones de club en detrimento del bien colectivo y son nombrados por sus superiores —letal error—, con el único propósito de “joder, trabar, joder y trabar”.
Si en la política el país votó por un cambio que condujera a la decencia, la Selección Nacional desde Brasil grita y exige también para que en nuestro fútbol, se dé un cambio radical a los comportamientos de muchos que pululan negativamente en sus entornos.

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