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Jueves 5 Junio, 2014

Si los japoneses atacaron en manada y entraron hasta la cocina, toca al cuerpo técnico de la Selección Nacional estudiar a fondo el papel que cumplieron los llamados volantes de marca, específicamente Yeltsin Tejeda y Celso Borges.
No todo el chaparrón de cuestionamientos deben recaer sobre los hombres que forman la primera línea delante de Keylor Navas: Umaña, González y Miller, que fueron rebasados por los endiablados y veloces jugadores japoneses porque los tuvieron encima con ventaja numérica.
Incluso los marcadores de punta, Gamboa y Junior Díaz se las tuvieron que ver con dos o tres rivales que los desafiaban en los costados y quienes también superaron a los nuestros con relativa facilidad.
Ya sabemos que Costa Rica juega sin un “diez específico”; a Jorge Luis Pinto no le gusta el “diez” y aunque Bryan Ruiz lo luce en su espalda, sus funciones en el terreno de juego son otras. Lamentablemente para Costa Rica, Japón sí juega con un “diez”, un pequeño jugador de alto voltaje llamado Shinji Kagawa, motor del Manchester United y que la noche del lunes hizo estragos en Tampa.
¿A quién le tocaba cazar a Kagawa?
¿Borges o Tejeda?
Porque por ahí empezó la procesión.
Todo el fútbol de Japón pasó por el talento de su número diez quien se movió a placer delante de la retaguardia costarricense a la que quebró filtrando servicios precisos a su tridente de ataque, Honda, Yoshito y Osako.
Japón no metió dos o tres goles en el primer tiempo, primero por los aciertos de Keylor Navas; segundo porque remataron muy débil a manos de nuestro portero con todas las redes a disposición y tercero, por falta de suerte. Japón hizo fiesta en los linderos del área costarricense y resquebrajó nuestras líneas con extrema facilidad.
El propio Pinto mostró asombro por los yerros de su otrora sólida retaguardia, pero no todo el peso de estos errores deben recaer en “los de siempre”. Nada se gana afirmando que faltó Johnny Acosta o debió jugar Óscar Duarte.
Se debe analizar con lupa el trabajo específico en este partido de los mediocampistas Tejeda y Borges, que debieron ser los primeros bomberos en llegar al rescate de sus compañeros de zaga y también, como posible lección, que Pinto analice si será necesario ya en Brasil, agregar a esa doble línea otro candado: Cubero, Granados o Barrantes y pasar a una línea de cuatro, para meterle más piernas y cerrojos a la cintura.

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