Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 28 Abril, 2014

La cuestionada, malquerida, señalada, aplaudida y vilipendiada ventaja deportiva, esa que añade coronas y destruye ilusiones se presenta como el eventual actor principal en los partidos de vuelta de las semifinales del Verano.
Los dos equipos que jugaron ayer de visita sacaron sendos empates y el miércoles serán locales, de manera que si mantienen las cosas equilibradas, “la ventajita” les daría el pasaporte a la final.
Ayer, la Saprihora funcionó a la perfección y por partida doble y el Saprissa logró empatarle “de visitante” a la Universidad.
En el otro escenario, Alajuelense hizo lo propio con Herediano.
En Tibás, en el minuto 45 abrió la cuenta Kendall Waston y en el minuto 93 (tres de reposición), empató a dos, Diego Estrada.
La Universidad fue un martirio para un Saprissa que actuó de “visita” en su estadio y que jugó todo el partido contra las cuerdas. El equipo de José Giácone se presentó con las credenciales que lo llevaron al cuarto lugar del campeonato, una formación sólida, ordenada, concentrada, que sabe manejar los hilos del juego gracias a su buen transporte del balón.
La UCR ayer jugó mucho saltándose la cintura morada para aprovechar los piques de Gómez y Barbosa frente a una retaguardia que por el centro no es rápida. Se retrató la deficiencia en el segundo gol celeste, cuando la “ Flecha” se llevó la marca de Waston y fusiló a Carvajal.
Los “locales” apretaron desde el principio y Carvajal le ahogó a la Academia dos ocasiones de gol. Ronald González se dio cuenta bien temprano que tenía rival de peso encima, de ahí que el gol de Waston le sirvió para bajar la tensión, pero rápido en la segunda parte la UCR le dio vuelta a la tortilla y el técnico morado retornó al sufrimiento.
Ganando el juego 2-1, la Universidad se olvidó de liquidar, bajó decibeles en ofensiva y dio paso a la reacción del Saprissa, premiada con el gol de la igualada.
En el Rosabal Cordero, Machillo Ramírez metió el partido en el congelador a su mejor y efectivo estilo. “Me muevo hasta que me anoten”. Le anotaron y se movió.
Un Herediano táctico y equilibrado, de poca emotividad, no pudo sostener el 1-0 logrado por Junior Alvarado y cerca de la “hora ta ta” del querido Pilo Obando permitió el empate, gol de carambola de Osvaldo Rodríguez y el tema pasa ahora al Morera Soto, donde el estratega erizo por antecedentes y hasta lógica, lleva las de ganar.

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