Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 22 Abril, 2014

Óscar Ramírez manifestó al final del juego Alajuelense y Universidad que estaba planificada la amonestación a su jugador Johan Venegas para que cumpliera la sanción de un juego de suspensión por acumulación de tarjetas en el partido de cierre ante Cartaginés y así contar con su futbolista para las semifinales.
Esto de provocar “la quinta amarilla” para acomodar la nómina del equipo de acuerdo con las necesidades del cuerpo técnico, lo hacen todos los clubes del mundo y es un tema que escapa tanto a la FIFA con su cacareado “fair play”, como a los cuerpos arbitrales de todo el planeta, impotentes de impedir estos sucesos.
Automarginarse de un juego de trámite para poder jugar el siguiente que es de mayor relevancia, es todo lo que ustedes quieran calificar menos juego limpio. Esto es juego sucio.
Es totalmente ilógico que sea el entrenador de un equipo el que decida cuál de sus jugadores debe ser amonestado y no el árbitro central del partido.
Lo triste es que aparentemente no se pueda legislar al respecto. Sería muy provechoso y aleccionador que el cuerpo arbitral de un partido, pudiese interpretar 24 horas después de finalizado que equis jugador buscó a propósito la quinta cartulina amarilla y que comprobado el hecho, se diera una fuerte sanción para que el futbolista quede marginado no del juego siguiente, sino de dos o tres partidos más.
Así se les cae la trampa a los “vivillos” que planifican la autoamonestación.
Claro que aplicar un reglamento a pura interpretación y con el fanatismo que impera en la dirigencia del fútbol costarricense a nivel de clubes, lo que provocaría a lo interno del campeonato sería un completo desmadre.
Por ejemplo, la quinta tarjeta amarilla que buscó a propósito Johan Venegas el domingo contra la UCR fue tan evidente, cuando duró tres horas para cobrar un tiro libre que luego no cobró, que perfectamente una vez terminado el juego y ya en frío, el cuerpo arbitral podría rendir un informe que provoque un severo castigo al jugador que se dejó amonestar y así se termina con este vacilón y jueguito de los entrenadores, contrario al publicitado “juego limpio” de la FIFA.
Es más, ni al Machillo Ramírez le gustó la forma en que Venegas buscó la quinta amarilla y así lo manifestó después del partido. “Estaba planificado buscarla, pero no me agradó la forma en que lo hizo”, dijo el técnico manudo.
Es hora entonces de que doña FIFA meta mano en este penoso asunto y trate de ver cómo lo resuelve.

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