Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 9 Abril, 2014

Toluca fue un equipo mejor al Alajuelense, de ahí lo catastrófico que resultó no aprovechar momentos cruciales de la corta serie que pudieron beneficiar al campeón nacional para tratar de liquidar a un rival de corte superior.
En este espacio no le negamos méritos a los choriceros luego de que sacaron la faena en el Morera Soto, pero dejamos abiertas e intactas las posibilidades de que la Liga le diera vuelta a la tortilla en el Nemesio Díez.
La primera media hora de anoche probó que el Alajuelense podía dar la sorpresa, porque fue el portero del Toluca, Alfredo Talavera el que sacó dos balones que eran gol a remates de Jerry Palacios  de cabeza y Luis Miguel Valle, mientras que Patrick Pemberton no era obligado en serio.
Parecía que la Liga metía el gol en cualquier momento y empataba la serie, pero se presentó el error garrafal de Kevin Sancho, que le puso en bandeja el gol a Carlos Esquivel y la serie se volcó del lado local.
Acciones circunstanciales que se presentan en todos los estadios del mundo; un remate de penal que bota Jonathán MacDónald; un yerro mental de Kevin Sancho quien pudo enviar la bola al lateral pero quiso jugar de elegante, marcan  dos jugadas letales y determinantes que prácticamente le entregaron la clasificación al Toluca, aunque en el desarrollo de la serie, ellos fueron los que merecieron ganarla.
Si vas a enfrentar en el papel o en la realidad a un rival que se nota superior, o que es superior y además, “le regalás dos goles”, la serie se pone cuesta arriba y esa pendiente hay que subirla entonces con seis elefantes en cada espalda.
En esta ocasión a Óscar Ramírez no le salieron las cosas; su equipo fue alabado por los comentaristas mexicanos porque propuso, porque hizo lo que se presumía haría en el arranque del juego. Se buscó ese “golcito” que metiera a la Liga en la pelea, pero todo lo contrario, fue el Toluca el que recibió un regalo bien envuelto y con lazo rojinegro que le facilitó sin duda alguna la ruta de la clasificación.
La corta serie nos dejó valorar el trabajo inteligente de Saturnino Cardozo; no arriesgó nada para el juego de vuelta y sentó a varios de los que destacaron en el Morera Soto, paró muy bien a su equipo que mostró individualidades y juego colectivo coordinado y moderno.
Toluca fue mejor, hizo méritos y además la Liga lo trepó al podio, empujándolo a la final con yerros puntuales que en este tipo de series cortas de ida y vuelta resultaron descomunales.

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