Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 17 Marzo, 2014

Debo reconocer que miro (verbo preferido de Jorge Luis Pinto), muy poco fútbol femenino a nivel local, pero de lo poco que he visto, en pocas oportunidades he podido admirar a un equipo costarricense jugarlo tan bien, como esta Selección Sub 17 que se ganó el corazón de la Patria la mágica noche del pasado sábado.
Simplemente fue derrotada porque Venezuela es un equipo no superior, no, muy superior y lo demostró desde el inicio del partido cuando se le fue encima a la Tricolor, la arrinconó y permitió que desde la madrugada del juego, pudiésemos ver y analizar a una selección suramericana muy completa física y futbolísticamente, que desde luego merece reconocimiento.
Es más, quienes dirigen el fútbol femenino en Costa Rica, deberían revisar qué hicieron sus homólogos venezolanos para reinar en esta categoría en toda Suramérica, pasándole por encima a los tradicionales de siempre.
A todo nivel, desde mosquitos hasta mayores, hoy se impone en el planeta fútbol la potencia, la estatura, el músculo y precisamente el señalado como juego inaugural del Mundial aunque dos horas antes se jugó otro, mostró las grandes diferencias entre una Venezuela alta, potente, fuerte, con estatura y una Costa Rica donde varias de sus jugadoras, presentaban fisonomías frágiles, de escasa potencia física y baja estatura.
A pesar de la derrota, este partido inaugural fue capturado por los costarricenses como un tema país, de orgullo patrio, de bandera y símbolo, de ahí que se rompió un récord mundial en asistencia a un juego inaugural en esta categoría y género y las discípulas de Luis Diego Quesada fueron receptoras de un amor y apoyo sin límites de parte de una nación completa que las aplaudió en vivo en La Joya de la Sabana y las empujó desde todos los rincones del país al través de las pantallas de la televisión.
Todas las jugadoras de Costa Rica merecen aplauso; desde luego que Gloriana Villalobos maravilló, pero sus compañeras metieron pierna, sangre, pundonor, lágrimas, de ahí que la derrota se remite simple y llanamente a que el rival era de mucha calidad y el resultado lógico y previsible.
Sinceramente no esperamos que Costa Rica derrote a Italia; vemos la clasificación a la segunda fase bien problemática, pero si van a jugar al fútbol como lo hicieron ante Venezuela, personalmente con eso sobra y basta y conste que no es conformismo barato: es pura realidad.

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