Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 17 Agosto, 2013

Por ahí en las secciones deportivas, de pronto publican noticias escondidas que me revuelcan el alma, de inmediato me hacen reflexionar de lo injustos que somos en el cumplimiento de nuestra profesión y como remedio y nunca solución, aplaudo y admiro en un acto de contrición, a tantos y tantos deportistas mujeres y hombres que se sacrifican y triunfan dentro de un brutal anonimato, por “culpa” del fútbol.
Me impresionó la nota de protesta de la más grande nadadora española de todos los tiempos, Mireia Belmonte, campeona mundial, europea, doble subcampeona olímpica en Londres 2012 y que este 10 de agosto batió el récord del mundo de 800 metros en piscina corta, convirtiéndose en la primera mujer en bajar de los ocho minutos y al día siguiente batió el récord del mundo de los 400 metros libres en piscina corta con tiempo de 3:54,52,12.
No acostumbrada al desigual periodismo deportivo que hacemos muchos, esta vez Mireia sí quiso reclamar, cuando al día siguiente de romper dos récords mundiales, las portadas de la prensa deportiva española estaban inundadas de fotos de Sergio Ramos, que hacían mención a su nuevo “look” en el cabello.
Para mis colegas, fue más relevante y noticioso que el defensa del Real Madrid se cortara el pelo y se lo tiñera de blanco, que una compatriota rompiera dos marcas mundiales en natación. Como yo hago lo mismo aquí en Costa Rica, me da mucha pena el reconocerlo.
Lo “jodido” es que esto no se puede cambiar de un día para otro. Se necesitaría una revolución cultural, algo así como que todos volviéramos a nacer en otro planeta, ojalá sin fútbol.
“Lo peor del caso”, agregó la campeona, “es que tuve que viajar en un autobús durante nueve horas desde Eindhoven (donde estudia y entrena), hasta Berlín (sede del Mundial), con las piernas totalmente encogidas, completamente sola, sin entrenador, ni fisioterapeuta, ni nada. Al llegar al hotel nos dijeron que debíamos 500 euros. La Federación no nos pagó nada”.
¿Qué les parece amigos?
Suponemos que los futbolistas del Real Madrid vivieron penurias similares en su reciente viaje de pretemporada a Estados Unidos.
Cuando leo lo de Mireia y repaso también que Sigrid Niehaus, nuestra nadadora olímpica, ganó una medalla de bronce en el CCCAN, con 43 años de edad, le rindo pleitesía a Sigrid, una de tantas honorables deportistas que en el mundo, el marketing del fútbol nunca pudo aplastar.

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