Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 27 Mayo, 2013

Pusimos en duda que Javier Delgado entrara a jugar el segundo partido de la final ante Herediano con tres volantes de contención y así lo escribimos en nuestra Nota de fin de semana.
“Dudamos de que El Sheriff sacrifique a uno de sus volantes creativos por otro hombre de marca. Probablemente repita la formación con la que frenó al Saprissa y derrotó al propio Herediano”, dijimos.
Pensamos en Sirias de volante y en Kevin Vega de lateral.
Sin embargo, anunciaron las formaciones en el Rosabal Cordero y ahí estaban Danny Fonseca, Félix Montoya y Randall Alvarado.
El mensaje que envió el técnico del Cartaginés a Marvin Solano y a toda la feligresía no fue de temor, palabra muy fuerte en estos menesteres, sino de prudencia, cálculo, precaución.
El estratega del Cartaginés sucumbió a la tentación táctica de jugar con la ventaja adquirida en el primer partido y cayó en su propia trampa. Planificó un juego donde lo primordial para sus dirigidos era romper más que construir; marcar, más que crear; obstaculizar, más que imaginar. ¿Qué hacía entonces ahí Mauricio Castillo?
“Puede ser que me haya equivocado en el planteamiento, pero hasta la expulsión de Villalobos, se estaban cumpliendo los objetivos. El partido estaba cero a cero”.
Y agregó: “sabíamos que el Herediano se nos iba a venir encima; mi idea era desordenarlos en el medio campo; no permitir que se armaran, que se juntaran y ese era el trabajo de mi cintura. El penal y la expulsión cambiaron todos los planes”.
Lleva razón el timonel brumoso en lo del penal y la expulsión de su capitán, acciones drásticas del silbatero Poveda que perjudicaron a su equipo, pero sin ser técnicos ni mucho menos, no vimos por ninguna parte que el Cartaginés tuviera o alineara a los hombres que bloquearan la salida de los laterales Ramírez y Francis, que volaron libres por sus franjas y crearon caos e incertidumbre.
Contra Herediano y con ventaja 2-0, el entrenador brumoso no presionó la salida del rival, sino que decidió esperar en el mediocampo con ese bosque de piernas de sus volantes recuperadores, lo que permitió volar sin las alas rotas a Ramírez y Sánchez por un costado y a Francis y Gómez por el otro.
Si bien es cierto el 0-0 imperaba a la hora del penal y la expulsión, el bombardeo ofensivo sufrido por los brumosos no presagiaba ninguna buena noticia para el plantel al final de la historia.

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