Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 25 Mayo, 2013

Javier Delgado es un técnico muy claro en sus manifestaciones y conceptos.
Cuando le preguntaron si el Cartaginés presentaría alguna sorpresa en la alineación para el juego final, dijo que las sorpresas no existen. “No vamos a alinear a algún jugador traído de Marte o que no haya jugado regularmente en el campeonato”.


Y agregó.
“Cartaginés va a jugar con el equipo que yo crea más apropiado para cumplir los objetivos del partido; los jugadores que puedan cumplir con el trabajo señalado y que desde luego, puedan lograr el resultado soñado”. Ni más, ni menos.
De manera que el cuadro de la Vieja Metrópoli no está para hacer variantes radicales en su formación y la base del equipo estará presente en el Rosabal Cordero: Torres, Johnson, Villalobos, Flores, Sirias, Fonseca, Montoya, Araúz, Castillo y Lezcano. Dudamos mucho de que el “Sheriff” sacrifique a uno de sus volantes creativos (digamos que Chiqui Brenes o el mismo Castillo), para alinear otro medio de marca, que podría ser Randall Alvarado. Cuidado y más bien, Javier retorna a una de sus formaciones de retaguardia preferidas y sale con Kevin Vega por el carril izquierdo y adelanta a Sirias a la línea de volantes. Así enfrentó al Saprissa en uno de los dos partidos. Cuenta además con Eduardo Valverde, un volante mixto y Paolo Jiménez en procura de otras alternativas tácticas.
Los jugadores del Herediano han manifestado que esperan un Cartaginés parado con un valladar defensivo. Podemos entonces imaginar una doble línea de cuatro con Johnson, Villalobos, Flores y Vega y otro adelante con Alvarado, Fonseca, Montoya y Sirias. Eso sí que sería meter el bus en el marco y aferrarse a los dos goles de ventaja. No creemos que Delgado ordene esto.
Me apunto a un partido de características tácticas similares al segundo que jugaron en el Fello Meza brumosos y morados, que terminó 0-0. Toca a la poderosa artillería del Herediano romper esta posibilidad y solo hay una forma de hacerlo: con goles, un oficio que en el Team no parece complicado.
En una final de este tipo, donde uno de los dos equipos lleva una ventaja de dos anotaciones y donde no arrancan en igualdad de condiciones, el gran actor del juego no serán ni los jugadores, ni el silbatero, que por cierto, ojalá no se equivoque. La estrella del juego es solo una: el reloj.


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