Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 14 Diciembre, 2009



Resucitó la maldición.
El trallazo de Enmanuel Campos en el minuto 87 que pegó en la parte inferior del poste y picó adentro del marco, tuvo una ruta casi idéntica al bombazo de Ignacio Aguilar, cuatro minutos después, solo que el de Nacho pegó en la parte superior del poste y se perdió en la lejanía, por donde igual se fugó la gran oportunidad del Cartaginés de acercarse muchísimo más a la esquiva corona.
En una dramática confrontación, Puntarenas, con un estratega calmado y sereno, dio cuenta finalmente de un equipo brumoso “salado” hasta el límite, entrenado por un Juan Luis Hernández que en esta ocasión habló más de la cuenta en los previos del encuentro y le salieron los tiros por la culata.
Uno de ellos, que a él no se le van los partidos en los cierres, como a… (a muchos ha señalado).
En todo caso el emocionante y bien jugado duelo entre cartagos y chuchequeros, donde los que jugaron y dirigieron pusieron el alma en la cancha, contrastó con el pobre cotejo que se jugó en el Cuty Monge, donde el campeón nacional dio pena y entregó su breve reinado sin “fajarse” como los machos en el zacate.
Caminando, Brujas arrolló a un equipo liberiano sin sangre, sin cuerpo y sin alma; un equipo que duraba más segundos cobrando un saque de puerta que su rival, a pesar de que le urgía un gol para seguir adelante.
Decepcionante este Liberia Mía; dio toda la impresión, negada luego en el vestuario, de que a sus estrellas quizá les adeudaban una quincena de sus millonarios salarios.
Así como jugó Liberia Mía, no se defiende un título; no importa perder, pero dejando hasta la última gota de sudor en la cancha; resultó más que frustrante mirar a varios jugadores parados, sin inmutarse por el paso del tiempo, aburridos y desganados, como si estuviesen disputando la primera fecha del campeonato y no la posibilidad de revalidar el título.
Bien por Brujas, bien por el planteamiento de Mauricio Wright, que formó doble muralla de nueve hombres para darle rango al 2-1 de la ida, estrategia que se le abrió y facilitó cuando Pablo Brenes puso el 1-0, demasiado peso para un rival que no tenía con qué responder.
No tenía, ni fútbol, ni sentimiento.
Suerte y alma Puntarenas; tonel de sal Cartaginés; estrategia y goles, Brujas y decepción total el breve monarca, que irrespetó a su pequeña legión de seguidores en las gradas del Cuty Monge, con su desgano.

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