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Viernes, 16 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 16 febrero, 2008


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
[email protected]

Hace muy pocos días en esta misma nota nos dio por publicar la alineación con la que nos gustaría que Hernán Medford iniciara la eliminatoria mundialista, y dentro de un esquema 3-5-2 que es el que utiliza nuestro entrenador, ubicamos como volantes de marca a los dos que iniciaron el proceso con Hernán: Michael Barrantes y Rodolfo Rodríguez.
Nos agrada mucho que el técnico de nuevo los vuelva a mirar, a convocar y a probar en la tricolor para el partido contra Perú. Rodolfo tuvo una convocatoria reciente, pero no tuvo minutos de acción.
De este llamado a este par de mediocampistas que fueron titulares en la Uncaf y que se desinflaron en la Copa Oro, y decimos que se apagaron porque fueron desenchufados para las siguientes citas, se puede reflexionar, analizar y desde luego cuestionar por qué el entrenador inicia y cierra el camino preparatorio con ellos, pero no los buscó, ni los aprovechó durante todo el extenso recorrido.
Un detalle por cuestionar podría basarse en que si el cuerpo técnico deja a Barrantes y Rodríguez en todo el proceso, los dos jugadores tendrían a su haber una decena de partidos extras con la Selección, que desde luego ayuda a agruparse, entenderse y corregirse. Y esto va para otros jugadores.
Lo que sucedió y en esto entendemos perfectamente la posición de Hernán, aunque por lo sucedido después no la compartamos, es que nuestro entrenador tomó la decisión de probar la mayor cantidad de jugadores posibles, no para que no lo tildaran de argollero, que el asunto no va por ahí, sino que algún plan tenía o aún tiene el cuerpo técnico para preferir esa ensalada de futbolistas, a quedarse con un grupo base y foguearlo en miles de minutos más.
Lo hemos repetido en otros medios de comunicación: cuando Medford asumió la dirección técnica de la Selección Nacional, tenía dos caminos: tomar a su equipo Saprissa como base en todo el proceso y reforzarlo con pocas piezas o dar oportunidad a la mayor cantidad de jugadores posibles. Algún propósito tenía cuando se decidió por la segunda opción, de ahí que hemos visto a más de 70 jugadores uniformados muchos o pocos minutos con la tricolor.
La ausencia de victorias y la marcha negativa del seleccionado comprueba que la decisión de Hernán fracasó aunque desde luego no lo va a reconocer públicamente.
La pura verdad es que después de esta serie de partidos de fogueo, incluyendo la Copa Oro, Costa Rica no muestra equipo, ni conjunto.
Entonces, sobra decir que por los resultados adversos, hubiese sido preferible que Medford continuara con Barrantes y Rodríguez y otros desde el principio —al fin de cuentas los volvió a citar—, a menos que el cuerpo técnico tenga en su poder un plan de trabajo oculto que solo ellos manejan, digieren y conocen.