Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 11 Febrero, 2008

NOTA DE TANO


El pasado fin de semana se calentaron los entornos de la Selección Nacional y prácticamente Hernán Medford rompió relaciones con la prensa deportiva del país, gremio del que ahora él escogerá a quién le responde o rechaza.
La crisis del matrimonio entre el entrenador de la tricolor y los fiscales de la opinión pública era un hecho; crónica de una muerte anunciada como diría, no Juanes, sino su compatriota Gabo y más bien duró mucho la luna de miel. Duró tanto que los periodistas deportivos fuimos objeto de una durísima crítica de los aficionados por maricones, por poco valientes, por tenerle temor a Medford y no cuestionarle nada cuando se nos paraba de frente.
Y ahora que los del gremio empezamos a chistar, don Hernán nos manda para el carajo.
¡No se vale!
Un montón de partidos sin ganar; dos juegos ante Irán y Jamaica sin remates a marco o lo que es lo mismo, sin llegadas al área enemiga con disparo al final, aunque sean para matar zopilotes asiáticos y caribeños, una inoperancia global, una ineficiencia dramática y todavía se nos enoja Medford Bryan como le dicen algunos colegas jóvenes, porque cuando el ahora entrenador fue estrella brillante del firmamento del fútbol como jugador, era Hernán Medford y punto. Ese Bryan que carga los testículos se lo agregó uno de esos bisoños reporteros rosa, a falta de mejores cosas que narrar o preguntar.
Por muchísimo menos que esta cadena de encuentros de la tricolor sin buenos resultados cayeron algunos antecesores de Medford.
Recordemos como a Gustavo de Simone le echaron a perder su carrera por un empate en Estados Unidos y lo bajaron del avión a Italia; al laureado Marvin Rodríguez no le perdonaron un par de derrotas; Badú y Jorge Luis Pinto cayeron por una pobre labor de la Selección en un único partido en el Caribe. Un segundo tiempo desastroso de Costa Rica contra Honduras en el Estadio Nacional le costó la cabeza a Héctor Núñez, quien se llevó en su valija también la cabeza de Paúl Mayorga.
En cambio…
¿Cuánta paciencia con Medford?
Qué lástima que se suspendieron las reuniones entre dirigentes de la Federación, cuerpo técnico y prensa deportiva, como la que se hizo en un salón del Hotel Irazú, donde las tres partes se cotejaron cara a cara y sin rodeos. Solo una se organizó y a alguien no le pareció el sistema. Estamos seguros de que no fue la prensa deportiva la que rehuyó la tertulia, ni tampoco el profesional Marcelo Tulbovitz, hombre sin complejos que busca la verdad de las cosas y no las disfraza con justificaciones injustificables.
Las declaraciones de Medford en que hace público su descontento con la prensa deportiva, deja el entorno de la Selección Nacional más huérfano de lo que está. Un técnico que no es supervisado por nadie, se aleja más del ruido que retroalimenta, se aísla y se esconde entre Marcelo y Oscar Ramírez con sus orejas tapadas en ruta hacia la recta final. ¡Peligrosísimo!

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