Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 8 Febrero, 2008

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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No toda la culpa es del entrenador.
La mano de obra no es buena y por si fuera poco, no la sabe usar.


Esa sí es su responsabilidad.
En un campeonato de 12 clubes hablamos que se muestran aproximadamente 270 futbolistas.
No suman ni 30 los que demuestran conocer y poseer los fundamentos del juego y de estas tres decenas, Hernán Medford no ha aprovechado los fogueos para rescatarlos, juntarlos, afianzarlos y, valga la redundancia, foguearlos.
Cualquier persona que sepa un poco de fútbol se da cuenta rápidamente de que son escasos los futbolistas con talento: de los activos Alonso Solís es para nuestro gusto el mejor y a pesar de eso, no fue al Mundial en Alemania y tampoco es titular con Hernán. Incluso no viajó a Jamaica.
De la nueva generación brotó con talento Bryan Ruiz; tampoco fue al Mundial y no está consolidado en el grupo de Medford; de los jóvenes del alto rendimiento se ha lucido el herediano Marvin Angulo. No ha habido forma de que se consolide en la Selección Mayor; lo tienen en su equipo y en la misma tricolor de un lado para otro.
El delantero más pimientoso del campeonato es William Sunsing; le sigue Víctor Núñez; en la selección solo han jugado juntos por ratitos y así podríamos continuar con estos y otros ejemplos para decir que no nos gusta para nada el manejo que ha hecho el cuerpo técnico con las convocatorias y las alineaciones.
Incluso enfrentar a Jamaica, rival directo, sin alinear a futbolistas que como Gabriel Badilla y Leonardo González se sabe son los que finalmente formarán como titulares a la hora buena, no deja de ser un desperdicio.
Eso por el lado del entrenador.
Lo otro tiene que ver con la poca calidad técnica de nuestros consagrados; nadie hace chocolate sin cacao y causa impotencia observar el bajo nivel futbolístico de nuestros jugadores. Eso, el poco nivel del jugador, no es responsabilidad de Medford: el culpable es el sistema.
Repasemos una acción del partido contra Jamaica: el gol de Costa Rica.
Solo se ocuparon tres pases para poner a “Mambo” de cara a la portería; Cordero sirvió vertical a Gómez y este filtró un pase exacto, preciso y CON VENTAJA, así en mayúscula, a Núñez para que el ariete encarara, rematara y anotara.
Esa acción tan simple, esa jugada de fútbol de primer nivel, en los años 50 y 60 era cuestión de cada día en el fútbol costarricense, pero hoy se da en cuentagotas.
Alvarito Murillo le hacía a Rubén Jiménez seis pases de esos en cada partido; igual “Cuca” Herrera a Juan Ulloa y Juan José Gámez a Errol Daniels. Y no es que nos rasgamos las vestiduras con lo viejo porque ya sabemos la respuesta de la prensa deportiva joven, de que aquellos nunca fueron a un Mundial, pero es un hecho y se palpa precisamente en estas pésimas presentaciones del seleccionado que no tenemos jugadores técnicos ni futbolistas que dominen los fundamentos del juego y básicamente por eso es que no funciona la cosa.