Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Jueves 7 Febrero, 2008

NOTA DE TANO


Lo más impresionante fue el llenazo en el estadio.
Los jamaiquinos se volcaron en apoyo de su seleccionado y en un partido amistoso atiborraron las instalaciones.


¡Imagínense cómo será la eliminatoria!
En ese marco caliente y adverso, Costa Rica vivió un calvario de principio a fin y fue superada la Selección Nacional del primero al último minuto. A pesar de eso, casi gana.
De manera que, como sucedió en Irán, vale más dejar el nuevo empate a un lado y reflexionar sobre la impotencia futbolística que anda enseñando la tricolor por diferentes lares del mundo. La próxima cita es en Perú.
Jugó mejor la Selección en Irán que en Jamaica, o menos “pior” como dirían por allá, pero no cabe hablar de retroceso a estas alturas del partido, con la eliminatoria mundialista en la cara, sino de preocupación. No hay forma de que eso que llaman equipo de todos, levante y las pruebas o los riesgos que toma Hernán Medford en las formaciones, no hacen reaccionar al grupo.
Es frustrante darse cuenta de que René Simoes llegó a Kingston hace pocos días y en su primer partido de fogueo, nos presenta un seleccionado veloz, compacto, bien parado, explosivo y repleto de figuras interesantes. Costa Rica, con una UNCAF, con una Copa de Oro y con varios partidos de fogueo a cuestas, no se encuentra.
Como costarricenses nos dolió el empate agónico que logró Jamaica en el cierre del partido, pero ese gol hay que valorarlo, porque cerró la ruta de las nuevas excusas de nuestro cuerpo técnico.
Si la Selección Nacional sale victoriosa de este compromiso, y el gol de Víctor Núñez, bien ejecutado tras excelente pase de Ronald Gómez perdura aislado en el resultado final, costaría más comprobar lo mal que estamos y la impotencia que se siente al mirar un nuevo juego de fogueo sin remates a marco, sin volumen de juego, sin fútbol asociado, únicamente apertrechados atrás sacando agua del bote y manteniendo una paridad en blanco gracias de nuevo a las proezas de Ricardo González y al buen trabajo defensivo, donde destacó, para nuestro gusto, la labor del mejor hombre nacional: Jervis Drummond.
Ya a los 20 minutos de acción nos enteramos de que el binomio de ataque formado esta vez por Bryan Ruiz y Alvaro Saborío no funcionaba; el inteligente jugador del Gent se fue para atrás y se acomodó en su nueva posición, dejando aislado y al garete al artillero suizo que no halló en todo el juego una bola rica o sabrosa a su disposición. Alvaro murió sacrificado entre tres mastodontes de la zaga jamaiquina.
Con dos defensores laterales, Núñez y Díaz pegados a los tres centrales y con Centeno al lado de Azofeifa, en lugar de jugar a la par de un lentísimo Carlos Hernández, el poder ofensivo de Costa Rica quedó en cero y en cero estábamos hasta que al “Mambo” le sonó la flauta.
Ni modo, hay que seguir trabajando como dicen los futbolistas; lo que sucede es que causa horror analizar como Jamaica se suma a otras selecciones de la zona que se muestran superiores a la nuestra, ya sin tiempo para atrapar mejoras.

[email protected]ública.net