Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 26 Noviembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo

El pequeño sector para la prensa deportiva instalado en el estadio de Santa Bárbara, permite estar muy cerca de los actores; los jugadores reservistas practican sus calentamientos en nuestras propias narices y uno de los bancos de los equipos con los suplentes y el cuerpo técnico se ubica a pocos metros.
Ayer tuvimos de vecino al Herediano.
Todo era paz en el espacio rojiamarillo; Marcello Enmanuell soñaba en la inmortalidad del cangrejo y el entrenador de porteros, Paúl Mayorga dormía el sueño de los justos.
Jafet Soto tenía al equipo arriba 1-0 con un golazo cruzado y no había de qué preocuparse. Sin embargo sobre el minuto 20 a Junior Díaz se le ocurrió hacer un centro al corazón del área carmela, la bola se le subió por el brazo al defensor izquierdo Mauricio Mora y luego le rebotó en la mano a su compañero Alejandro González. Fue un combo de penales y sin embargo, el silbatero central Edgar Rodríguez, no lo pitó.
A partir de ese instante se rompió el silencio en el banco de la visita y Javier Delgado no paró de gritar y protestar.
Le hizo eco su capitán Jafet Soto; lesionado abandonó la cancha y se sentó al lado de Marcello; por ahí se le sancionó un fuera de lugar al esforzado Montezuma Serrato y desde su sitio, Jafet increpó a la prensa.
¡Vean, denuncien, apunten, no callen ante esta barbaridad!, gritaba desaforado el talentoso futbolista.
No sabemos por qué al iniciarse el segundo tiempo, Jafet fue a sentarse con todos nosotros, los periodistas y a la par de algunos jugadores de Carmelita que, de civiles, no entraron al juego.
Se dio otra acción discutida en contra del Herediano y Soto explotó: ¿ven, ven, ven, por qué los finalistas son siempre Saprissa y la Liga, ven, ven?, reclamó Jafet, con tanta vehemencia que llamó la atención del jefe de seguridad del estadio que llegó y le ordenó retirarse de ese sector. Soto no le hizo caso y el señor le dijo que era una orden del árbitro; Jafet tampoco se movió y el supervisor se fue a conversar con el cuarto árbitro, que de lejos ordenó el desalojo del futbolista.
Después de un breve intercambio de palabras entre Jafet y la seguridad, no apto para menores, Soto se fue renqueando hasta el palomar, a hacerles compañía a Federico Zamora y Víctor Hugo Víquez.
Javier no dejó de gritar, vociferar y reclamar; es un estilo. Lo curioso y diríamos que ejemplar es que en el otro sector, Mauricio Montero no movió la boca en todo el partido; luce concentrado, sereno, tranquilo; igual fue el domingo trasanterior en Alajuela.
La gota que le rebasó el vaso a Delgado fue en el cierre del juego; estaba Herediano volcado por el triunfo cuando el anunciador oficial de Carmelita dijo por el parlante: “dos minutos de reposición”. En ese instante, el árbitro pitó el final del partido.
¡Imagínense ustedes a Javier!

gpandol[email protected]