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Sábado, 24 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 13 junio, 2009





¡Hola mamá!
Hace diez años te fuiste.
Moriste por viejita.
Cuando te visitaba en agonía y tomaba tus manos; miraba tus hermosos ojos celestes perdidos y sentía que me escuchabas pero sin respuesta; ahí quería lanzarte mis gritos de sobriedad. Sumaba yo 14 años de no beber alcohol y gracias al inmenso amor de Dios, tú como Madre cariñosa y plena, me habías perdonado el inmenso daño que te causé, cuando cercano diariamente a ti, me arrastró la enfermedad.
Hoy te cuento, por ejemplo, que pocas semanas después de tu muerte, nacieron mis nietos Daniel y Franco, hoy un par de muchachones; cinco años después la “plumita” María Laura —vieras qué ojazos negros, mamá—, y hace dos años y medio nació José Pablo, que es el que me tiene loco y el que mentalmente me acerca mucho a ti.
Tiene el pelo igualititico al mío, con los remolinos exactos, marca de fábrica; entonces, cuando lo alzo y vemos fotos mías de su edad, lo siento tan parecido, lo agarro a besos y mi corazón explota, porque José Pablo me refleja y transmite el amor y los chineos que me diste, por ser tu primogénito; el bebé que llegó a tu vida más de cinco años después de que nacieron mis hermanas Carmen y Doraida.
Por cierto, mamá, lo más grande que ha sucedido en el seno familiar en estos días, ha sido la recuperación de la salud de Dotty. Dios, en su infinita misericordia y María, la Virgen Madre, escuchan nuestras oraciones y Doraida cada día está mejor, espiritualmente más bella y estamos confiados en que va a sanar.
También, contale a papá, gran deportista que fue, que tiene que sentirse muy orgulloso de su hijo menor Osvaldo, que lleva a cabo una labor gigante en el desarrollo del deporte costarricense, junto a un grupo de distinguidos profesionales. Les cayó encima la bronca del nuevo Estadio Nacional y eso no es jugando.
Solo un funcionario público probo, responsable, honesto como Osvaldo, quien heredó de ustedes los valores más preciados de los seres humanos, podrá salir avante en semejante tarea.
Carmen y Rodrigo están muy bien; recién cumplieron 50 años de matrimonio y siguen más enamorados que de novios.
Mi bella Nini, como te llamaron nietos y bisnietos, cada sábado al mediodía nos reunimos parte de la familia en tu casa y te recordamos con pasión. Tu entrega, tu servicio, tu fe, tus oraciones, tus comidas; tus pastas preparadas a mano inigualables.
Doña Adelina, como te nombraban mis amigos del colegio y barrio, que entraron a nuestra casa en La Dolorosa siempre con las puerta abiertas y vos esperándolos en la cocina para atenderlos.
¡Qué clase de mujer fue esta calabresa!
Brava, de carácter, enamorada del guapísimo Leonardo, a quien conquistó en Morano con sus ojazos de cielo y desde luego —valor agregado—, aquellas piernotas de legítima italiana, que tanto trabajaron para formar y construir la bellísima familia que nació bajo tu manto extenso de sabiduría, servicio y amor.
Un besote mamá.

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