Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 16 Marzo, 2009

NOTA TANO


Hace 20 años tuvimos la dicha de dar cobertura personalmente a la final del campeonato Sub 20 de la Concacaf en Mazatenango.
Fue una noche mágica; me recuerdo sentado en el palco de prensa del pequeño coliseo, mirar pasar por los graderíos en franca exposición y exhibición a los soberbios futbolistas mexicanos y nunca se me podrá olvidar el nombre y la prepotencia de uno de ellos, su número 9, el goleador Sergio Almaguer, después convertido en defensa central y ahora director técnico de la primea división en su país.
México, favorito, enfrentaba a la Costa Rica de Juan José Gámez y Manrique Quesada; un grupo de futbolistas juveniles muy bien formados integralmente, ambiciosos pero sanos, seguros de sus capacidades e instruidos a no bajar la cara ante el supuestamente más grande.
Compartí con este grupo de muchachos muchas horas; el viaje a Guatemala nos unió; recuerdo como molestaban los más picarescos como Orlando Sibaja, Eddy Picado, Danilo Brenes y Ronald Chávez, sobre todo a Paúl Mayorga y a Ronald González, quienes a sus 18 años estaban y lucían enamoraditicos de sus novias de entonces, cuyas fotografías besaban apasionadamente en la concentración.
Estos dos muchachos, se casaron con esas señoritas muy jóvenes y hoy 20 años después, sostienen hogares firmes y ejemplares.
México estaba lleno de “forros” y Costa Rica los goleó 3-0 con dos anotaciones de Juan Carlos Arguedas; curiosamente, ayer en Trinidad y Tobago se repitió el resultado, en situación idéntica, una final de Pre-Mundial, solo que la víctima no fue México, sino la otra potencia del Norte, los Estados Unidos y también, se lució otro “Arguedas”, de nombre Josué Martínez con dos anotaciones.
Los “forros” de México fueron descubiertos; se les conoció como “los cachirules” y el país fue sancionado por la FIFA, aquel momento histórico para el fútbol nacional y el comportamiento de este grupo de futbolistas dentro y fuera del terreno de juego, me hizo bautizarlos como “Los carasucias”, en honor de un par de generaciones de enormes futbolistas jóvenes y de carácter, que tuvo el Alianza Lima en Perú y después la selección de Argentina, con aquella delantera que formaron Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz.
Un deportista aún muy joven; un futbolista de estirpe, mundialista, profesional de primera línea, maravilloso hombre de hogar; Ronald González, el líder y capitán de los “Carasucias”, 20 años después de meter precisamente a Almaguer en un partido de infierno en el que no lo dejó tocar bola y ahora como director técnico, logra para Costa Rica un nuevo título del área y otra clasificación a un Mundial, dirigiendo y guiando, suponemos, a sus propios “carasucias”, que barrieron al seleccionado de las barras y las estrellas y dieron a nuestro país una corona espectacular.

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