Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 13 Octubre, 2008

NOTA TANO


El tema Estadio Nacional está en la Sala Constitucional.
El sector cultural del país le ha entrado fuerte a la defensa del recurso de amparo que presentó Guido Sáenz; doña Cecilia Valverde, una de las recurrentes lo hizo en La Nación y don Beto Cañas en sus chispeantes Chisporroteos.
Analicemos esta otra posición de Fernando Caamaño León, doctor en Economía.
“El peor defecto de los ticos es que queremos todo o nada. Si algo no es perfecto, sobra quien se oponga hasta el punto de no llegar a ninguna parte. Desconocemos que existe en la vida la llamada segunda mejor alternativa. Si lo perfecto no es alcanzable, debiéramos darnos a la tarea de buscar lo segundo mejor y a menudo inclusive, lo tercero o cuarto. Los países desarrollados así funcionan y lo acabamos de ver en Estados Unidos de América la semana pasada, cuando senadores y representantes de la cámara baja votaron apoyando la ley del rescate financiero, al mismo tiempo que reconocían que esa era la peor ley que habían jamás votado afirmativamente. O sea, se fueron por la segunda mejor alternativa porque el rechazarla causaba un mal mayor. Aquí en Costa Rica todos sabemos que la mejor alternativa sería construir el estadio en algún lugar fuera del espagueti josefino, con estacionamiento para 4 mil autos que llegarían allí haciendo uso de super carreteras elevadas, atravesando la capital en cinco minutos, y todos en vehículos de lujo. Los que no quisieran llevar su auto, tomarían el tren bala, o subterráneo, y pum pum pum, en un abrir y cerrar de ojos se encontrarían en el sótano del estadio, contiguo al más moderno museo que posiblemente llevaría el nombre de algún notable ex ministro de Cultura, Cultura y Cultura. Pero, desgraciadamente siempre hay peros, de lo contrario no existiría la segunda mejor alternativa, todo ese sueño no se puede realizar y tenemos que escoger algo inferior, en este caso el estadio en la Sabana. Los costarricenses se han manifestado en forma abrumadora a favor de esta segunda mejor alternativa, pero veremos si seguimos siendo un país gobernado por las minorías que, en búsqueda de las perfecciones, nos hacen quedarnos sin Inés y sin el retrato. Haber sabido el problemón que se nos venía encima, mejor hubiésemos dejado el retrato”. Interesante opinión.
Ahora, se ha hecho evidente que grandes personajes de nuestro ambiente artístico y cultural y que tuvieron poder en su momento para ayudar al deporte competitivo, nunca lo hicieron. Sus prioridades fueron otras. Hay que entenderlas y hasta comprenderlas, en lo difícil que les puede resultar sentir en sus interiores la trascendencia de lo que está en juego si no se permite la construcción del Estadio Nacional en La Sabana.
Es totalmente lógico que lo que piensa don Guido Sáenz sobre este suceso que ha revolucionado a la opinión pública nacional, es totalmente contrario a lo que opina, sobre lo mismo, Nery Brenes. Es un asunto de sudores, pero de sudores verdaderos.

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