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Domingo, 9 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano: Saprissa apabulló a una Liga frágil mentalmente

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 30 enero, 2018


Saprissa apabulló a una Liga frágil mentalmente

Algún propósito táctico tuvo Vladimir Quesada, cuando dispuso entrarle al clásico con Jordan Smith, Joseph Mora y Marvin Angulo como titulares. Ninguno lo fue con regularidad en los seis partidos anteriores. Por alguna razón sentaron a Heiner Mora, Luis Hernández y Jeikel Medina, regulares en formaciones anteriores.
Lo cierto es que fue Angulo quien sorpresivamente destapó ese fogonazo a los 50 segundos, que atrapó frío y adelantado al juvenil portero Adonis Pineda y el clásico de hecho empezó jugándose con ventaja para el Monstruo 1-0.
Ahora, difícil de explicar, cómo un equipo con 89 minutos disponibles para buscar el empate, se derritió como mantequilla por este temprano contratiempo.
La Liga probó ser un equipo mentalmente frágil y débil, porque después del gol de Angulo, su retaguardia se desplomó como castillo de arena y los morados hicieron fiesta.
Johan Venegas se soltó a jugar, le puso a Colindres el 2-0 en sus narices; disparó afuera con todo el marco por delante; remató Barrantes, disparó Torres; Angulo por centímetros no hizo un gol olímpico y aquello fue un baile de madrugada cantado por los miles de fanáticos morados.
La cintura del León se rompió en mil pedazos: todos se fueron a pique, Garrido, Cubero, Cordero, López y después Gabas y lógicamente que el rosario aumentó sus cuentas: uno, dos y tres y pudieron ser varios más.
Entonces, al minuto uno entra el 1-0 y al 24 el 2-0 y fue en ese lapso de 23 minutos donde el Saprissa metió a la Liga en su propio territorio y lo descuartizó.
El talentoso mediocampista catracho Alex López no tocó el balón, todo lo contrario, cuando lo tocó se lo regaló a Johan Venegas para que picara el 3-0, caos total en una retaguardia resquebrajada y repleta de agujeros.
Contrario a la Liga, el Saprissa se lució de su cintura para adelante, en su mejor partido de temporada.
La tripleta de Torres, Barrantes y Angulo “lanzó” como en las Grandes Ligas un juego perfecto; a Johan Venegas como que se le ocurrió treparse otra vez en el avión hacia Rusia y así, Ramírez y Colindres no se cansaron de recibir asistencia.
Aplausos a Vladimir Quesada y punto de reflexión para un cuerpo técnico manudo al que no sentimos amarrado, unido y concentrado. Lo notamos con voces y mandos dispersos. Se les cayó temprano la alineación que goleó a Liberia y esto es preocupante.

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