Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 21 Marzo, 2018

¿Qué sucede si Liberia salva la categoría?

Supongamos que se repita un fenómeno como el que se presentó en el Clausura de la temporada anterior, cuando Carmelita, condenado al descenso, rayó en la recta final al Uruguay de Coronado, le descontó una amplia desventaja y lo mandó a la segunda división.
¿Recuerdan?
Pues bien: ¿qué sucedería si se repite “la torta”, ahora con otros equipos y Liberia raya al Cartaginés en lo que resta del calendario, seis partidos y 18 puntos en disputa?
La diferencia es de nueve.


Me nace la interrogante, porque no encuentro una sola respuesta, en el sentido de lo que podría hacer Liberia como club, si permanece en la primera división.
¿Se volcarían las fuerzas vivas de la Ciudad Blanca en su apoyo?
¿Le lloverían nuevos patrocinadores?
¿Hallarían mecenas dispuestos a inundar de dólares sus bóvedas?
Repito: ¿qué pasaría si Liberia permanece en la primera división?
¿Qué sucedería a lo interno de este club?
¿Cambiaría todo su entorno como por arte de magia o simplemente se prolonga el infierno por una temporada más?
Porque, no tendría mucho sentido que la ciudad respondiera con generosa ayuda una vez salvada la permanencia. Esa ayuda debió darse en esta campaña, para rescatar al equipo y a sus jugadores de la miseria.
Si le van a llover al club nuevos patrocinadores por seguir en la máxima categoría, esa nueva inyección monetaria debió llegar en esta misma temporada, para evitar el hambre en los jugadores del equipo.
Cuando se analiza el comportamiento de Liberia en esta temporada en la clasificación general, se retratan números no solo negativos sino que desastrosos: cinco victorias en 38 juegos; 25 derrotas; 86 goles en contra, todo un coladero.
Este equipo fue lanzado al precipicio y jamás acudieron los bomberos; se desinfló mil veces y las grúas nunca aparecieron; la ciudad que representa lo abandonó a su suerte.
¿De qué vale entonces la imaginaria permanencia?
¿Qué sentido tiene quedarse?
¿No sería más conveniente marcharse y reordenar las filas en la segunda división?
Desde luego que esta debacle del equipo liberiano tiene responsables, pero igual suma héroes anónimos y públicos y entre estos últimos, están sus jugadores que cada fecha se ponen el uniforme amarillo sin un centavo en la bolsa, para defender esos colores que no hace mucho conquistaron un título, antesala de la desgracia. De verdad que esta noble nómina liberiana, está muriendo con las botas puestas.
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