Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 28 Junio, 2018

“Lavadita” de cara de Costa Rica en el Mundial

Desde luego que quedó la espinita de lo que pudo haber sido y no fue.

Con Kendall Waston, Joel Campbell y Daniel Colindres en el equipo titular, Costa Rica presentó otra cara en su despedida de la Copa del Mundo, logró finalmente anotar, empató 2-2 su último partido frente a Suiza y se despidió con honores.

Las tres piezas del equipo, que en esta Nota marcamos, pudieron ser esenciales para darle vuelta al juego frente a Serbia y no fueron tomadas en cuenta, se lucieron ayer y con su buen trabajo, incluso “desmintieron” a su profesor de que no estaban en condiciones físicas para soportar el tren de juego que se venía ante serbios y brasileños.

Al término del partido frente a Suiza, Óscar Ramírez no quiso reconocer que la estelaridad de esta tripleta de jugadores pudo darle a la Selección Nacional otra fisonomía en los juegos anteriores y remitió los resultados ante Serbia y Brasil a meras circunstancias del juego.

Fiel a su estilo enjuto y apesadumbrado, el técnico de la Tricolor a duras penas celebró el gol de Waston, primero del seleccionado en el Mundial y transmitió imágenes de un profesional que no estaba contento con lo actuado.

Terminada la función, decirle y asegurarle a don Óscar Ramírez que puede regresar tranquilo a casa, que su integridad personal y menos la de su bella familia no será lastimada y que podrá caminar por la terminal aérea con la frente en alto y sin seguridad personal, porque lo va a recibir el afecto de un pueblo que aplaude su personalidad, humildad y valores.

Las ratas anónimas de las redes sociales llamaron a una guerra estúpida que buscaba agredir físicamente al técnico de la Selección, detalle que causó molestia a lo interno del estratega.

Un sector de la prensa deportiva costarricense presente en Rusia, infló más de la cuenta el repugnante mensaje, transmitiéndole a don Óscar sensaciones no apropiadas, que hicieron al técnico de la Tricolor responder con desequilibrios emocionales, nada acordes con su pacífica personalidad.

La basura que expulsan las redes sociales no hay que calentarla sino desecharla. Algunos colegas presentes en el Mundial, hicieron lo primero y le llevaron al entrenador espacios de intranquilidad que no merecía.

La novela terminó, se empató un juego, se anotaron dos goles y solo don Óscar Ramírez en consulta con su conciencia y su almohada, sabrá si erró, si se equivocó o todo lo resume fácilmente a “las circunstancias”.