Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 8 Junio, 2018

La Selección Nacional fue más de lo mismo

En el minuto 28 del segundo tiempo, Marco Ureña tomó el balón un poco después de la media cancha, avanzó y avanzó y como no tenía a quién pasársela, se lo devolvió… ¿saben a quién?: a Keylor Navas (repasen el video).
Acción que se repite y repite en el esquema táctico al que se aferra Óscar Ramírez. Costa Rica es un equipo casi nulo en ofensiva y está condenado en el 98% de las oportunidades, a ser derrotado, si le anotan el primer gol.


Así las cosas, la modesta presentación de ayer frente a Inglaterra no puede sorprendernos.
La Selección Nacional siempre ataca con inferioridad numérica, de ahí que sus “ofensivas” usualmente terminan en las piernas de los defensas centrales. Como que atacamos para atrás.
Ahora, después del 2-0 de ayer, les adelantamos una información: Inglaterra no tiene equipo para coronarse campeón del mundo, a pesar de que le faltaron piezas titulares. Hacen bien los analistas, los brujos y los animales que adivinan, (hablo de pulpos, sapos, loras y vacas) en colocar a los ingleses en una sexta o sétima posición entre los favoritos a coronarse en Rusia. Así como de clase mundial, ante Costa Rica, Inglaterra solo presentó a un futbolista: Marcus Rashford. Estamos claros que un par más se quedaron en la reserva.
Retornando a la Costa Rica del “Macho”, el juego de fogueo ante los ingleses, solo confirmó lo sabido.
Costa Rica se arropa en retaguardia, tiene buena posesión de la pelota, la sabe pasar y la hace transitar sin peligro ofensivo, pero por lo menos no la tiene el rival y eso puede evitar que nos aplasten y en ofensiva, ya se sabe que dependemos de acciones aisladas.
Pudo ser gol el remate de Johan Venegas que desvió magistralmente el portero Butland; pudo anotar Ureña si llega primero que Butland en una acción apretada tras filtro de Gamboa; pudo anotar Campbell si no se precipita, como vemos, gotitas de fútbol ofensivo que en ocasiones alcanzan y suman para ganar algún partido, pero qué (lo repetimos hasta la saciedad), nos condenan a la derrota si se pone el marcador en contra.
En otras palabras, si Serbia nos mete un gol de primero, casi que apague y vámonos. Vamos a debutar en la Copa del Mundo, jugando como ayer, metidos atrás, protegiendo a Keylor, pasando y pasando la pelota de forma horizontal o para atrás y a la espera del “milagrito” de la acción individual, el filtro preciso, el tiro de esquina, la “jupa” de Calvo y pare de contar. ¡Oremos!
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