Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 8 Diciembre, 2017

Alajuelense urge de un técnico cortoplacista

Johnny Chaves construyó un Santos técnicamente muy habilidoso a largo plazo.
Para instalar en el terreno de juego un equipo que juega de memoria, se necesita tiempo. Hay que irlo armando como un rompecabezas, pieza a pieza con mucha paciencia.
Hoy Santos se presenta débil en la cuadrangular, pero este flojo desempeño no puede borrar lo actuado. En la Liga Concacaf y en el campeonato nacional, el equipo de Guápiles ha sido protagonista, ha respetado el espectáculo y ha ofrecido muy buen fútbol. Hace rato que es un placer ver jugar a los discípulos de Johnny Chaves, quizá el equipo que mejor transporta el balón cuando ataca.
Esta ruta de los guapileños que los ha transportado a tres cuadrangulares finales consecutivas se inició en el 2015 y todavía queda mucho espacio para seguir admirando rasgos positivos de este equipo.
Todo este largo prólogo para reflexionar si a Liga Deportiva Alajuelense le convenía fichar un técnico como Johnny Chaves que trabaja a largo plazo, para entrenar un equipo que urge de explotar positivamente a corto plazo.
Alajuelense es una olla de presión y a su nuevo director técnico solo se le va a exigir una cosa: el título.
El León no tiene tiempo ni espacio para masticar segundos lugares, de manera que firmar a Johnny Chaves para que arme un equipo en el Morera Soto es suicidio.
Don Johnny duraría en la Liga, probablemente el mismo tiempo que en su momento tuvo José Giacone, antes de caer fulminado por un vestuario conflictivo y una corta serie de malos resultados.
Todo indica que el fichaje de Chaves para la Liga se cayó y que el estratega seguirá su paso firme en Santos, pero como solo los ríos no se devuelven y en la dirigencia del fútbol nacional sucede de todo, cuidado si este fin de semana no nos anuncian que se retomaron conversaciones y don Johnny se vestirá de rojinegro.
Si Chaves es inteligente y claro que lo es, se queda en Guápiles; la Liga es un hervidero, es una estufa caliente, con una dirigencia desesperada por campeonizar que firma y desecha jugadores por razones apremiantes y emotivas, al calor del momento.
Quitan y fichan futbolistas sin razonamientos profundos; cometen injusticias como despedir a Álvaro Aguilar punto alto de la gris temporada.
Sinceramente no creemos que un técnico pausado, sereno, ecuánime y equilibrado como Johnny Chaves, dure mucho sentado en ese asiento con espuma de fuego.
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