Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 23 Febrero, 2017

Ganar en Pachuca sería sorpresa y estas son escasas

¿Soportará el Saprissa la presión que le espera en México?

Es esta la gran interrogante después del empate a cero que sacaron los Tuzos en el juego de ida en Tibás. Allá las cosas serán diferentes y eso los morados lo saben. En este sentido, el 0-0 es un resultado negativo para el campeón nacional.
Desde luego que se abre la esperanza de un triunfo del Monstruo por allá y tiene razón Carlos Watson cuando manifestó que quedaron convencidos después de empatar con los Tuzos de que se les puede ganar.


¡Claro que se les puede ganar!
Pero obliga a un trabajo de sumo complicado, difícil y que la historia dicta que en circunstancias similares y con diferentes actores, ese triunfo sorpresa pocas veces llega. Por eso se califica de sorpresa, porque no es normal.
Lo normal después del empate, es que sobreviva el que cierra como local, esto está muy claro y definido y lo otro es romanticismo.
El Saprissa hizo un partido hermoso, digno, de calidad y no hubo uno solo de sus jugadores que desentonara. El monarca de nuestro fútbol merecía más que ese apretado cero a cero.
Aquella falta de penal a Joseph Mora que se tragó el árbitro hondureño, Óscar Moncada, pudo darle justicia al juego si los de casa anotan en la acción. Un 1-0 a favor del Saprissa debió ser como mínimo el resultado final.
Sin embargo, Saprissa no pudo anotar, buscó el gol con destreza, el equipo hizo un despliegue excitante, se movió, jugó con inteligencia, marcó muy bien y atacó por todos los flancos pero le costó, por no decir que no pudo meterse en la nariz del portero Alfonso Blanco, que se limitó a desviar un par de remates venenosos de Angulo y Colindres y pare de contar.
El Pachuca no aceleró; tampoco se atrincheró ni especuló con el tiempo; los discípulos de Diego Alonso también jugaron un partido inteligente, mantuvieron al rival fuera de zona caliente, presionaron y con balón recuperado lanzaron contraataques que por dicha no causaron daño.
El primero que desperdició Urretaviscaya fue escalofriante; al tremendo Hirving Lozano, Heiner Mora lo tuvo a mecate corto y Franco Jara se movió poco.
En Pachuca, las cosas serán distintas; este equipo va a apretar, atacar más, moverse más y es ahí donde le tocará al Saprissa sacar su casta y sostener la avalancha. Además, quedó obligado a anotar o sostener un 0-0 que alargue el juego de ida a los periodos extras. Mala noticia para nuestro campeón.
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