Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 12 Enero, 2017

La función de la prensa no es ayudar a cortar cabezas

Termino el tema de nuestra Nota de ayer.
El periódico “La Teja” publica una nota en la que supuestamente el jugador José Salvatierra está enfiestado en Tamarindo.


La periodista le pide la opinión al Alajuelense y el jefe de prensa responde que Salvatierra no es jugador de ese equipo pues fue cedido al F.C. Dallas.
La periodista llama al representante de José, Kurt Morsink, y le pregunta si unos videos comprometedores de la conducta del jugador no podrían dar al traste con la negociación.
Morsink responde que lo de Salvatierra es un asunto privado, que no cree que vaya a perjudicar el traspaso, que él no ha visto los videos y cuelga el teléfono.
“La Teja” llama a la sede del F.C. Dallas para averiguar si tienen conocimiento del suceso pero no reciben respuesta. Hasta ahí el cuento.
Mi interrogante como periodista deportivo de larga trayectoria es conocer, qué sucede si la dirigencia del F.C. Dallas, alertada por la llamada de “La Teja” se pone detrás de la información, hace sus propias averiguaciones, logra dar con los videos, corrobora el mal comportamiento de su futuro jugador y corta de tajo la negociación.
José Salvatierra se queda sin trabajo gracias a la acuciosidad de la prensa deportiva.
¡Misión cumplida!, dirán en el periódico.
¿Es esta la misión de la prensa, jugar a los detectives para echarle a perder la carrera a un deportista?
Y repito lo que escribimos ayer.
Mi intención no es criticar el trabajo de mis colegas de “La Teja” a quienes aprecio muchísimo. Puede ser que este enfoque que ellos decidieron dar al caso Salvatierra sea el correcto. Lo que sucede es que personalmente y como periodista no lo comparto.
Me parece que en este caso “La Teja” u otro medio de comunicación, debió limitarse a publicar el supuesto mal comportamiento del atleta, hablar con su representante y punto.
La llamada a la sede del club F.C. Dallas para conocer su opinión del evento, era alertarlos de un hecho que bien pudo pasar inadvertido o nunca ser conocido a lo interno del club.
Esta llamada, según mi criterio periodístico no debió producirse porque perjudicaba en grande el traspaso del futbolista, que pudo ver cortado de tajo su futuro por la intromisión de la prensa en un asunto privado.
El tema es reflexivo; no crítico.
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