Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 15 Diciembre, 2016

No proyectamos un Herediano jugando al empate

Es difícil proyectar a un Herediano jugando al empate esta noche; es lo mínimo que requiere el campeón nacional para ganar la cuadrangular e ir a una final con el mismo Saprissa, pero la personalidad de su director técnico, Hernán Medford y las características futbolísticas y emocionales del equipo no lo incitan a jugar de forma conservadora.
Es muy peligroso incluso que el Team juegue con el reloj y procure un 0-0 que se vaya haciendo gigante conforme transcurra el partido y luego, si Saprissa anota, ese mismo reloj se convierta en su mayor enemigo.
Entonces, como Saprissa está obligado a ganar, única opción para campeonizar de una sola vez y no ir a una final y el Herediano normalmente juega al ataque, estamos a pocas horas de un eventual juego emotivo, caliente, abierto, que puede convertirse en una delicia para los espectadores.
El Team no va a especular y el Monstruo va a atacar desde el arranque, de manera que los delanteros de los dos equipos, Daniel Colindres, Fabrizio Ronchetti, Rolando Blackburn, Anllel Porras, Yendrick Ruiz, Víctor Núñez, Jonathan Hansen, depende de cuales sean los binomios estelares, pueden convertirse en los grandes actores de este juego que cierra la cuadrangular.
Pocas veces como en esta ocasión, el bien llamado por la prensa deportiva clásico de buen fútbol, podrá hacerle honor a su nombre y si bien es cierto la atención y los focos de los medios de comunicación se han dirigido a los cañones de Randall Azofeifa y Marvin Angulo, la contienda puede contar con otros actores que con una sola jugada de fantasía le den el vuelco a la confrontación.
¡Qué tal un latigazo de David Guzmán, el nuevo verdugo de Patrick Pemberton, que deje petrificado a Moreira!
O una jugada de fantasía de Elías Aguilar que deje en jaque a la defensa morada y al guardameta Carvajal.
Partido de alto voltaje y suma concentración con un Saprissa construido a imagen y semejanza de su maestro conductor, Carlos Watson, frente a un Herediano emotivo, ardiente, brioso, tan emocional como su técnico, un Hernán Medford al que no lo imaginamos planificando un partido que no sea abierto, a pesar de que un cerrojo temprano, quizá, solo quizá, le podría convenir.
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