Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 7 Diciembre, 2016

Alajuelense se juega la temporada en el clásico​

¿Cuánto dinero significarán en ingresos a la tesorería eriza, los dos goles de Johnny Woodly al Santos de Guápiles?
Esta noche lo sabremos.
Cuando Fernando Ocampo se preparaba mentalmente para planificar la próxima temporada y acudían a su mente varias ideas mientras abandonaba las instalaciones del estadio Alejandro Morera Soto, a Woodly se le ocurrió hacer dos anotaciones en el cierre del juego ante los guapileños y el León resucitó como Lázaro. Bonito nombre para un león: Lázaro.
Terminaba una temporada para el olvido en Liga Deportiva Alajuelense, sin ningún triunfo frente a los grandes, con relevo de dirección técnica y el abandono masivo de sus seguidores. Pero… llegaron los goles de Johnny y se instaló una pequeña luz en el túnel de la desesperanza.
¿Se podrá salvar la gris campaña?
Hay que empezar por derrotar a un grande y el Saprissa tiene la palabra.
¡Noche de clásico!
Alajuelense se lo juega todo y el Saprissa, que pudo campeonizar hoy en este escenario si no hubiera caído ante Herediano, quedó obligado, si desea ser monarca automáticamente a terminar de liquidar a Lázaro… eh, perdón, al León.
El punto más alto de este Saprissa es su entrenador.
¡Qué señorío don Carlos Watson!
¡Qué manera de expresarse en el Rosabal Cordero después de la derrota de su equipo!
¡Qué forma de responder las preguntas impertinentes de la prensa!
Hubo una respuesta que es una joya literaria.
¿Perjudicó la lluvia a su equipo?, le lanzó el colega, y el técnico morado contestó: “no vi que lloviera en solo un lado de la cancha. Llovió parejo y los dos equipos fuimos perjudicados”.
Cuando todavía la prensa deportiva tiene peleando a Jafet Soto con toda la familia morada por el tema de los balones, Carlos Watson dice: “Herediano jugó mejor y mereció la victoria”. Punto final.
Qué reposo para el alma escuchar a un director técnico expresarse con esa paz interna, tan ajena a la mayoría de sus colegas, envueltos en excusas y justificaciones baratas para defender lo indefendible.
¡Noche de clásico!
A ninguno de los dos equipos y bajo ninguna circunstancia aritmética les conviene el empate si quieren ganar la cuadrangular, de manera que se presume un juego dinámico, alegre y abierto y quizá una recaudación que en la tesorería local no estaba presupuestada.