Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 3 Diciembre, 2016

Clásico ratificó que Saprissa es mejor equipo

Un Deportivo Saprissa nítido en sus propósitos y con una meta definida, derrotó 2-1 a un Alajuelense con una carga emocional que lo bloquea mentalmente y que no sabe para adónde va.
El Monstruo trató de devorar al León en las primeras de cambio y provocó un cierre de infarto de Colindres en la nariz de Pemberton, bloqueado por Salvatierra y dos tiros de esquina seguidos, pero la Liga respondió con ímpetu y en seis minutos tuvo tres oportunidades de gol, dos en piernas de su mejor atacante, José Guillermo Ortiz y otra del mismo Salvatierra, que no pudieron definir.
En el minuto 23, cuando el clásico lucía vibrante y equilibrado, David Guzmán se encontró su aguinaldo cuando la defensa eriza le regaló la apertura del marcador, dejándolo rematar solito un tiro de esquina de Angulo, error de bulto de la retaguardia manuda.
Ocho minutos después, Jorge Claros se dispuso a dibujar un yerro mayor que el de sus compañeros de zaga en el primer gol y lo logró con creces. En zona prohibida retuvo el balón más de la cuenta, lo presionó Segura, se lo quitó, combinó con Blackburn y el mismo Ulises crucificó a Pemberton con un remate rasante y esquinero.
Para un equipo que como Alajuelense arrastra un trauma en la definición y que suma y suma juegos sin derrotar a los grandes, caer 2-0 en la Cueva en media hora de acción resultó losa pesada y de hecho que la nueva edición del clásico se cerró favorablemente a los morados en esa acción.
Todos estamos notificados de que en este momento, en este torneo de Invierno, Saprissa ha sido mucho mejor equipo que Alajuelense. El clásico simplemente lo ratificó.
Los discípulos de Carlos Watson agradecieron el par de obsequios de Navidad de la visita y después de lograr las anotaciones se dedicaron a administrar la ventaja y vivir de la renta. Con un juego determinante este domingo frente al Herediano, el Monstruo bajó el volumen de la confrontación en la segunda parte, la Liga reaccionó emocionalmente sin hallar de nuevo la fórmula que los lleva a la red y, hay que reconocerlo, Saprissa hizo lo que quiso con su rival y lo movió a su gusto y placer.
Incluso y sin mucho esfuerzo, obligó a Patrick Pemberton a volar en tres oportunidades para evitar un marcador más abultado. La Liga descontó en el descuento. El Monstruo vive y el León descansa sin paz.