Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 1 Diciembre, 2016

La cintura del Saprissa vuelca la balanza a su favor

A Patrick Pemberton lo califican como el mejor portero del campeonato nacional, segundo en el escalafón de la Tricolor debajo de Keylor Navas, pero Danny Carvajal le ha dado al Saprissa una seguridad pasmosa y acumula minutos y minutos con pocas anotaciones en su jaula.
Hoy, pocos analistas de nuestro campeonato se atreverían a afirmar que la Liga lleva ventaja al Monstruo en la portería. ¡Taco a taco!
Finalmente se afianzó Hansell Arauz como lateral derecho del Saprissa. Era uno de sus puntos débiles. Ya no. Completa una línea de cuatro muy sólida con Machado, Miller y Calvo.
El León luce firme en los costados con Salvatierra y Meneses, pero en el centro el único consolidado es Michael Umaña. Scott, Gutiérrez, Cummings y hasta el novel Diego Mesén, archivado por Farinha por el gol que le permitió al brumoso Fenner, han estado de brinco en brinco en el Invierno.
Es en la mitad del campo, en la cintura del esqueleto de la formación que el Saprissa le lleva amplia ventaja, no solo a la Liga, sino al resto de las nóminas de la máxima categoría. El campeonatazo que se está jugando Ulises Segura es un plus, para un mediocampo que ya se lucía con Guzmán, Angulo y el argentino Torres.
Alajuelense no encuentra la fórmula; todavía en la medular manuda, no hay ningún titular ya en el cierre del torneo. La ausencia de Pablo Gabas, que tampoco jugaba gran cosa, ha pesado en el grupo de don Guilherme.
Valle, Claros, Guevara, Madrigal, Sibaja y hasta Salvatierra disputan un par de espacios, dado que el lusitano gusta de jugar con tres atacantes: Ortiz, McDonald y Woodly lo que quita a un hombre de su cintura. El Monstruo es muy superior en esa zona tan determinante en el fútbol.
En ofensiva la balanza la rompe Daniel Colindres, el hombre grande del ataque morado. Alajuelense no tiene un Colindres, que rompa defensas y sirve acciones de gol. Quien se le acerca un poco es Ortiz, compañero de dos futbolistas que como McDonald y Woodly juegan ansiosos y precipitados, mentalmente bloqueados, que los hace verse más limitados del binomio morado que forman Porras y Blackburn que tampoco son gran cosa, pero a quienes los hacen lucir la generosidad de Colindres y la generación de juego de Segura y Angulo.
Hoy es noche de clásico.