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Lunes, 19 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 29 noviembre, 2016


Buen negocio de Medford en la Liga

No sé si Ricardo Montero visitó los vestuarios de Alajuelense y Herediano o habló con los capitanes de los dos equipos: Jonathan McDonald y Óscar Esteban Granados antes del inicio del juego, para advertirles cómo pitaría las acciones derivadas de balón parado en cada una de las áreas defensivas.
Si lo hizo y advirtió a los actores que al mínimo roce, abrazos o empujones que se acostumbran dar los jugadores a la hora de que llegan los tiros libres y de esquina, pitaría falta, siempre a favor del equipo que defiende, entonces le salvamos su trabajo.
Si no lo advirtió, me parece que estuvimos en presencia de uno de los arbitrajes más acomodados de los últimos años, pues el juez Montero se dedicó a pitar y a detener más del 70% de las acciones en que la bola venía en el aire y caería en zona de peligro de gol.
Así es muy fácil pitar un partido.
Pitando una y otra vez la falta del que ataca sobre el que defiende, antes de que el balón caiga en el zacate. Pitando así, el árbitro se evita decenas de “clavos”, pero su trabajo ni es justo, ni es reglamentario, ni es consecuente.
No hace muchos años, en la época de Berny Ulloa, había un árbitro del que se me escapa su nombre que trabajaba así. Todo peligro de gol en bola aérea que venía de un tiro de esquina, lo aniquilaba con un pitazo segundos antes de que el balón cayera. Personalmente, tenía rato de no ver a uno de nuestros silbateros pitar así, como lo hizo en el clásico provincial Ricardo Montero.
Ahora bien; como no apreciamos a los jugadores de Alajuelense y Herediano protestar por las decisiones del juez central, incluso cuando anuló el gol que anotó Johnny Acosta en una acción de estas, queda la impresión a larga distancia de que los actores estaban advertidos por el cuerpo arbitral que se pitaría así. Mínimo roce en el área, falta de la parte que ataca y como queda a interpretación del juez qué es falta y qué no lo es, Ricardo Montero no se complicó la vida y al menor arañazo pitó falta y se acabó el problema.
Personalmente me desagrada cuando un árbitro trabaja así, incluso si el reglamento lo ampara.
Y del partido, repetir que Alajuelense “jugó mejor”, jugó “más bonito”, pero el negocio redondo lo hizo de nuevo Hernán Medford, ante la impotencia y frustración de Guilherme Farinha.