Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 28 Marzo, 2009

NOTA DE TANO

México-Costa Rica es solo un partido más.
Emocionantísimo, pero casi nada más.


Cuando la hexagonal apenas arranca y se va a cerrar la segunda jornada de diez fechas que conforman la competencia, pase lo que pase en el Estadio Azteca, los dos seleccionados que se enfrentan tienen tiempo suficiente para afianzarse o reponerse.
Insistimos que en cuanto al resultado, para Costa Rica es más determinante derrotar a El Salvador el siguiente miércoles, no importa que se pierda en México. En este sentido, mentalmente el equipo de Rodrigo Kenton puede jugar en el Azteca un partido tranquilo. Absolutamente toda la presión del cotejo recae en los anfitriones.
Los verdes buscarán goles tempranos para amainar la furia de la tribuna; quienes hemos estado sentados en el Estadio Azteca con la selección mexicana en la cancha, sabemos lo que se siente, lo que se escucha y el caldo que se cultiva en los graderíos.
Los primeros minutos serán vitales; ojalá no nos enconchemos y tengamos concentración y capacidad para ir adelante. Bien lo dijo Celso Borges. Si en el primer cuarto de hora Costa Rica logra armar ofensivas y rematar al marco de Osvaldo Sánchez, el partido puede tomar temprano un rostro que favorezca a la visita.
Presentimos una avalancha verde desde el pitazo inicial; en el coliseo exigirán y pedirán que vayan cayendo las cabezas de los 11 gladiadores rivales temprano; los mexicanos querrán terminar su fiesta a la hora del desayuno; si el visitante alarga la reunión al mediodía para el almuerzo y no se indigesta, envenena o muere cuando llegue la cena, un cero a cero o un empate se puede hacer grandísimo.
Igual podemos caer con honor; si esto sucede, nada más regresemos al inicio de esta Nota para corroborar el análisis.
México y Costa Rica, dos de los favoritos para ir al Mundial, estarían empatados con dos partidos, uno ganado y otro perdido y tres puntos. Entonces, el miércoles, Costa Rica será local frente a El Salvador y México debe viajar a Honduras. ¿De quién es la presión?
Ayer comentamos que Josimar Arias podía convertirse en una sorpresa en la formación de Rodrigo Kenton contra México. No fue así; el 10 de Brujas se quedó en casa y se debe respetar la decisión del entrenador.
Tengo la impresión de que Costa Rica saldrá con una formación 4-5-1, idéntica a la que utilizó Bora, maestro de Kenton en Italia 90. Los cuatro de atrás ya los conocemos: en la media, López, Celso y Bryan parecen seguros. Los otros tres salen de un grupo que forman Rojas, Alonso, Hernández, Furtado y Saborío.
Entonces, compatriotas: tranquilos; nos espera un partido emocionante, que no define casi nada. Ni la cabeza de Eriksson caería; depende de los resultados, su verdugo lo decapitaría luego en Tegucigalpa.
Reservemos pasión y energía para el juego que sí cuenta; el miércoles en el Saprissa.

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