Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 13 Enero, 2009

NOTA DE TANO


Esta es una columna deportiva.
Personalmente responderé por correo electrónico los mensajes y opiniones en contra y a favor que generó mi columna del pasado viernes. Hoy, por mi parte y públicamente se cierra el tema.
Publico una opinión contraria a mi Nota pero escrita con educación y cierro con mi última observación personal sobre el tema.
Hugo Mora Poltronieri, nos dice.
“Es muy grato leerlo cuando usted habla de su tema, el deporte. Pero en este artículo reciente en que cubre de epítetos groseros a los ateos, me parece que se le fue la mano. Que está hablando como si todos, en este país, compartiéramos su fe y su irrespetuosa manera de manifestarle.
Yo, don Gaetano, como usted, educado en un colegio católico, desde que dejé esas aulas no recuerdo nunca más haberme golpeado el pecho, ni arrodillado, ni llorado pidiendo una ayuda que mi razón pronto me dijo nunca vendría. Pienso que no puede haber nada más humillante para un ser humano que eso de postrarse ante algo que no pasa de ser una criatura creada por él mismo. Tal vez fue solo porque con un poquito más de educación me di cuenta de que eso era exactamente lo que había hecho toda la Humanidad cristiana en los siglos del Medioevo sin resultado positivo alguno. ¿Puede usted imaginarse a prácticamente toda esa Humanidad arrodillada, pidiéndole a su dios que hiciera terminar ese terremoto, esa peste, esa guerra, esa sequía o su opuesto, esa pobreza generalizada, etc.? Y, como todos sabemos, para nada...
Pues puede estar completamente seguro de que eso mismo es lo que hicieron todas estas pobres gentes en el caso que nos ocupa. Basta oír sus declaraciones en que mencionan a ese dios cada dos por tres y le “agradecen”...como si no fuera él mismo el que —según su creencia— permitió que ocurriera el evento, ya que se trata de un ser omnisciente y todopoderoso.
Don Tano: perdone la observación, pero es que su artículo parece escrito por un niño que se lo cree todo. El “pienso, luego existo”, parece ceder su lugar al “creo, luego existo”. Razón parece haber tenido quien escribió que los creyentes no pasan de ser niños grandes”.
Ahora a lo mío.
¿Cuáles son, dónde están, en mi Nota del viernes, los epítetos groseros a los ateos y la irrespetuosa manera de manifestarse?
Creencia “que se debe respetar”, escribo en el párrafo primero.
“Respeto enorme para aquellos que aferrados a otras religiones y creencias, no lo promueven”. Antepenúltimo párrafo.
Hablo de respeto y me tildan de agresión.
Cerré la Nota con una interpretación.
¡Qué difícil, digo yo, debe ser, tras el terremoto, no poder rezar, no poder suplicar, no poder pedir….a nada, ni a nadie.
¿Dónde está el insulto; la agresión; el irrespeto?
Y les voy a ser sinceros.
Escribí mi Nota pensando únicamente en tres intelectuales que escriben para La Nación, LA REPUBLICA y Universidad que se publicitan con todo derecho como ateos y, la verdad, no esperaba este terraplén de fanatismo.

[email protected]