Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 4 Diciembre, 2008

NOTA DE TANO


Mauricio Wright apostó al talento por los costados de su formación y a la marca, recuperación de la pelota y la potencia por el centro de la alineación.
Su equipo estaba obligado a descontar una desventaja de dos anotaciones y decidió darle oportunidad al talento de su nómina, abriendo la cancha por las dos franjas, también para evitar que sus futbolistas técnicos se toparan con los gladiadores del centro de la zaga norteña.
Por el sector derecho: Paolo Jiménez y Josimar Arias; por el izquierdo: Randall Cubero y Pablo Brenes; cuatro futbolistas inteligentes, técnicos, rápidos, peligrosos. Ellos correrían los carriles en procura de llevarle balones al ariete alto y potente: Ricardo Steer y por el centro del camino, Keylor Soto, Danny Fonseca y Saúl Phillip.
La estrategia pudo dar resultado; incluso al minuto tres ya Saúl dejó ir la primera ocasión de gol; enseguida Brenes fulminó con un mortero a Céspedes y al minuto 11, otra vez Phillip elevó frente al marco, siguió la ola bruja con disparo de Cubero que rechazó Ronny y cuando Steer iba por el rebote el portero norteño lo derribó ¿penal?
Walter Quesada no lo pitó.
Eso sí, este dominio de Brujas que lo llevó varias veces frente al marco sancarleño, no se pareció ni por asomo al que ejerció San Carlos en el juego de ida. Aquello fue arrollador; este, mucho más pausado.
Recordemos como en Ciudad Quesada, el portero brujo, Luis Diego Sequeira se convirtió en héroe de su equipo con intervenciones decisivas en los primeros 20 minutos de acción. Ayer en el Cuty Monge en ese mismo lapso, Ronny Fernández olfateó algunos sustos pero sin intervenir a fondo.
Entonces, la buena estrategia de Wright daba frutos en cuanto a posesión de la pelota, pero en la zona caliente del área norteña se dio poca actividad.
Mérito de San Carlos y de su técnico, Juan Carlos Arguedas fue el no arrinconarse, el no tirarse atrás; el no marcar hombre a hombre para sostener su ventaja. Nada que ver. Los toros jugaron un partido absolutamente normal, como si la serie estuviera igualada.
De pronto, en una acción inofensiva cayó el gol de Brujas, más por error de Fernández que habilidad de Saúl y la caldera explotó. Lógicamente el anfitrión quiso rematar y se fue por el 2-0; estaban animados; la distancia se acortó.
Sin embargo, cinco minutos después en una desafortunada jugada, un fuerte remate de Alvaro Sánchez, que iba o afuera o a las tenazas de Sequeira, lo desvió en el camino Esteban Maitland y la bola se fue a la red.
Yo diría que ahí se definió la serie.
El gol resultó un mazazo sicológico para el grupo de Wright: el gol cayó demasiado rápido, después de que Brujas abrió el marcador; además, entró en el minuto 43. Solo quedaba un tiempo para meter dos goles; construirlos y hacerlos ante esa defensa norteña pura fibra y pura pierna, se perfilaba como misión imposible. ¡Y así resultó!

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