Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 9 Octubre, 2008

NOTA DE TANO


El escabroso tema del Estadio Nacional nos ha inundado de opiniones en el correo electrónico; la mayoría que adversa el recurso de amparo presentado por don Guido y sus “ocho magníficos” es aplastante. Ese termómetro es idéntico en otros medios de comunicación.
Nos parece que en el debate de hoy al mediodía en Telenoticias, con la presencia de don Guido y Juan Sobrado, Osvaldo Pandolfo y Jorge Muñoz se va a dar respuesta a muchas inquietudes, dudas y sugerencias de los costarricenses que opinan sobre el tema.
Ayer el ICODER presentó ante la Sala Constitucional su respuesta. Mientras se resuelve trataremos de dar espacio a las opiniones recibidas.


Hoy quiero comentar una segunda realidad.
Cuando el Gobierno de China aprobó la donación para la construcción del nuevo Estadio Nacional, el viejo coliseo estaba de pie. No había sido derribado. Fue demolido muchísimos días después de la aprobación de esa donación.
¿Por qué los nueve ciudadanos que presentaron el “salacuartazo”, se esperaron a ver derribado el Estadio Nacional para presentarlo?
La mala fe salta a la vista.
La sacada de clavo por razones políticas se hace evidente.
Si don Guido hubiera presentado el recurso antes de derribarse el viejo edificio, quedaba la opción de su remodelación y embellecimiento. Hoy ya no queda nada, salvo esperar que el Gobierno de China no se “agüeve” y desista de la donación.
¿Dónde se meterán estos nueve “costarricenses”, si mañana se da un comunicado oficial del Gobierno de China desistiendo de la donación?
¿Qué cara les pondrán a los millones de niños y jóvenes que se quedarían sin un campo deportivo excepcional, uno de los mejores de Latinoamérica, por un mero capricho; por un vehículo más o un árbol menos?
¿Será que presentaron este recurso, repudiado por una multitud, amparados a la avanzada edad de casi todos ellos?
Hay una evidente intención de molestar; de atrasar; de impedir; decisión que políticamente no se comprende, porque si el nuevo Estadio finalmente se puede construir con el dinero de China, el mérito quedará de por vida al gobernante que logró esa donación, y no al Presidente de turno, en cuyo periodo se construyó el coliseo.
Eso del atascamiento vial es mentira; el nuevo Estadio Nacional se va a llenar a reventar dos o tres veces cada cuatro años; en juegos de eliminatoria mundialista. Los clásicos nacionales no se van a jugar ahí.
¡Claro!
¡Qué puede saber de esto don Guido!
¿Cuántos partidos de fútbol habrá presenciado don Guido en vivo, en sus 80 primaveras, en el Estadio Nacional?
¿Habrá asistido cuatro veces, una vez cada 20 años?
Don Guido creé que la Sabana es de él, porque él se la imaginó así, sin Estadio, pero, lo curioso es que fue ocho años ministro de Deportes y nunca lo botó. Esperó que lo botaran otros para empezar a “joder”.

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