Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 19 Marzo, 2008

Nota de Tano


Definitivamente que Jeaustin Campos se está luciendo como entrenador del Saprissa.
Ha tomado decisiones valientes, como son sentar en ocasiones a los otrora intocables de su equipo; no ha pedido limosna a la alta dirigencia cuando le son excluidos jugadores que van a la Selección Nacional. No lo hemos escuchado solicitar que le suspendan un partido de campeonato a su equipo, mutilado por la ausencia de sus jugadores seleccionados.
Se da el lujo de viajar a Uruguay a un torneo de altos quilates con jugadores de alto rendimiento, promesas que apenas despuntan en la primera división y que se visten de titulares con notable éxito en el histórico Centenario. Keylor Navas, Esteban Alvarado, Randall Porras, Bryan Jiménez, José Luis Cordero, Esteban Ramírez, toman rol de protagonistas como si nada.
Cuando seguidores del Saprissa llegan a creer que el equipo depende para su éxito, de lo que carburen en la zona de generación de juego los consagrados Walter Centeno, Alonso Solís y Ronald Gómez, el estratega da paso en la cintura al binomio del talentoso Celso Borges y el prometedor Armando Alonso, mientras se suelta en ataque, Alejandro Alpízar.
Jeaustin Campos ha dado muy buenas lecturas a muchos juegos; ha ganado títulos en la madrugada de su nueva carrera; no le ha temblado el pulso para sentar a futbolistas estelares de su nómina sin importar el escenario; se ha lucido dándoles oportunidad a muchos jóvenes en encuentros cruciales; ha sabido rotar la nómina con acierto.
Aplausos y elogios también para su cuerpo de asesores: Randall Row, el doctor Willy Gálvez, Pier Luigi Morera, Róger Mora y otros.
Uno de los partidos mejor planificados tácticamente por Jeaustin fue el clásico del pasado domingo; era de suponer que la Liga se le iba a ir encima al Saprissa desde el arranque, como sucedió. Había que soportar la tormenta sin que se abrieran goteras en el techado y la visita lo hizo.
Analizábamos ayer que las ansias de gol perjudicaron a los anfitriones, pero también se debe rescatar como los morados aguantaron ordenadamente el chaparrón y en 20 minutos ya tenían equilibrado el partido.
¿Cuál fue el gran mérito del Saprissa?
No resquebrajarse defensivamente sin Porras, Drummond, Víctor Cordero e incluso Pablo Brenes, titular buena parte de la anterior campaña.
El entrenador del Saprissa les puso el pecho a las balas con soldados novatos y luego se agarró de un partidazo táctico de dos de sus figuras, Celso y la Bala Gómez y del extraordinario momento que vive Armando Alonso para darle vuelta al clásico. Todos nos dimos cuenta que la ocasión verdadera de gol, esa en que solo quedan delantero y portero en un mano a mano dramático, la tuvo más el Saprissa y una de ellas finalmente fue gol.
La Liga llevó al estadio los fuegos artificiales, pero el bombazo fue morado.

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